Lleva tu agua Contigo

Vale, igual se me ha ido un poco la mano con el juego de palabras.

El caso es que, en tiempos pre-Esencialistas, nunca se me hubiera ocurrido salir de casa cargando con una botella de agua. En los lugares por los que nos movemos casi siempre existe la posibilidad de comprar una botella en cualquier sitio, o entrar en alguna cafetería y tomar algo. En los casos en los que íbamos al campo, en vez de llevar una cantimplora, comprábamos una botella grande de litro y medio en una gasolinera y listo (y así la llevábamos fresquita).

Sin embargo, cada vez hay más gente llamando la atención sobre el impacto ecológico de las botellas de plástico de un solo uso, y sobre lo caro y poco sostenible que es el agua mineral embotellada (sin aportar gran cosas en cuanto a calidad con relación al algua del grifo, al menos donde vivimos nosotros). Si el agua no es buena donde vives y necesitas comprar agua embotellada, en cualquier caso, por el mismo precio que una botellita de medio litro en la calle puedes comprar una bombona de 5 litros en el supermercado.

Por otro lado, también se pone en duda la seguridad de los plásticos de los envases, incluso los destinados al uso alimentario. ¿Es realmente saludable beber agua embotellada? En principio, los envases de plástico deberían ser seguros, al menos los que no llevan Bisfenol A (BPA), pero incluso las botellas de agua mineral, cumpliendo todas las normativas existentes, tienen componentes tóxicos que hay quien prefiere evitar. En cualquier caso, está desaconsejado usarlas más de una vez.