Libre a los 50: Entrevista a Miguel Díaz

Un poco de contexto: conocí a Miguel mucho antes de conocer el concepto de Independencia Financiera. Por aquél entonces ni se me había pasado por la cabeza que se pudiera vivir sin tener que trabajar, al menos de forma convencional, salvo que fueras rico. Hoy en día el movimiento FIRE es una realidad, pero Miguel se construyó su propio camino mucho antes de que ese término fuera conocido aquí.

Cuando le preguntan por su estilo de vida, lo tiene claro: «25 años estudiando, 25 años trabajando, y qué menos que 25 años viviendo». Aunque de apariencia normal, Miguel lleva la vida más lujosa que uno se puede imaginar: tiene casi todo el tiempo para hacer lo que le dé la gana (digo «casi» porque me imagino que también tendrá que ir al dentista y esas cosas, como todo el mundo). No tiene que ir a diario a un trabajo que consuma toda su energía, lo que no significa que pierda el tiempo (de hecho, yo creo que conozco a pocas personas tan ocupadas como él).

Dedica su vida a lo que realmente le aporta valor, y tiene las cosas muy claras. Cuando le pregunto acerca de cómo decidió dar el paso definitivo hacia la Independencia Financiera, no lo duda: «Siempre tuve claro que quería dejar de trabajar, quizá porque no me gustaba mi trabajo. Siendo hiperactivo como soy, elegí el peor trabajo que podía haber elegido: todo el día encerrado entre cuatro paredes detrás de un mostrador. No vendí la farmacia mientras mi padre aún vivía, porque lo habría matado de un disgusto». Cuando estuvo claro que su hijo no quería continuar la profesión de su padre, Miguel por fin dio el paso y vendió su farmacia. Era el 1 de Enero de 2001 y tenía 50 años.

Finanzas para niños: ¿paga sí o paga no?

A mí nunca me dieron paga. Pero tranquilos, ¡no llaméis todavía a los Servicios Sociales! Que es una historia con final feliz.

A estas alturas ya es bastante evidente que tener un buen control de la economía personal es una condición necesaria para una vida tranquila y feliz. Por eso, mucha gente se plantea cómo educar a los niños para que de adultos no sean unos lerdos financieros. Con esta idea en mente, la costumbre más común es darles una paga, con la idea de enseñarles a ahorrar y a manejar su propio dinero.

Preparáos, porque vamos con .

Pensando en el ahorro en términos de Interés Compuesto

Una creencia común -y errónea- es que la clave para tener un nivel alto de ahorro es tener un nivel alto de ingresos. Evidentemente, las dos cosas están relacionadas, pero ganar mucho no es condición suficiente para ahorrar mucho. Y de hecho ni siquiera es tan relevante como se suele pensar.

A la hora de la verdad, un factor tanto o más importante que los ingresos son los gastos. Y además, es un factor sobre el que tenemos mucho más control. Incrementar los ingresos siempre será positivo, pero en realidad es más importante saber ahorrar (y, sobretodo, saber sacarle una buena rentabilidad a lo ahorrado).

Dicho de una manera más simple: por mucho dinero que ganes, si lo derrochas en tonterías no llegarás nunca a acumular lo suficiente como para ser financieramente independiente. Sin embargo, unos ingresos relativamente bajos pero bien gestionados pueden dar lugar a unas rentas más que significativas, si sabes cómo hacer que generen el máximo interés posible.