Pensando en el ahorro en términos de Interés Compuesto

Una creencia común -y errónea- es que la clave para tener un nivel alto de ahorro es tener un nivel alto de ingresos. Evidentemente, las dos cosas están relacionadas, pero ganar mucho no es condición suficiente para ahorrar mucho. Y de hecho ni siquiera es tan relevante como se suele pensar.

A la hora de la verdad, un factor tanto o más importante que los ingresos son los gastos. Y además, es un factor sobre el que tenemos mucho más control. Incrementar los ingresos siempre será positivo, pero en realidad es más importante saber ahorrar (y, sobretodo, saber sacarle una buena rentabilidad a lo ahorrado).

Dicho de una manera más simple: por mucho dinero que ganes, si lo derrochas en tonterías no llegarás nunca a acumular lo suficiente como para ser financieramente independiente. Sin embargo, unos ingresos relativamente bajos pero bien gestionados pueden dar lugar a unas rentas más que significativas, si sabes cómo hacer que generen el máximo interés posible.

Qué es un balance anual y por qué deberías tener uno

Como comentábamos en un artículo anterior, 2018 fue un año de gastos desbocados. Al comparar el balance anual de ingresos y gastos con el de otros años, y teniendo en cuenta las circunstancias especiales de cada uno (años con gastos en alquiler, años con gastos extraordinarios en viajes, años con gastos de tareas externalizadas…), me sorprendió mucho ver el nivel de gasto que teníamos a lo largo de la última década. Y eso teniendo en cuenta que en principio llevamos una vida de ahorro, minimalismo, sostenibilidad y, en definitiva, de Esencialismo.

Sin entrar a revisar las cuentas al detalle, se me ocurrió hacer una encuesta entre la gente cercana en situaciones parecidas, para comparar cuál es el gasto de una familia con nuestras circunstancias. Y … el resultado no te dejará indiferente.