Minimalism Brand: Así, sí

DISCLAIMER: ¡Tranquilos! Este no es uno de esos blogs que te hacen creer que defienden una idea y luego te cuelan un artículo intentando venderte algo. Esto NO es un artículo patrocinado, ni es un anuncio ni estamos probando artículos de Minimalism. Es un caso de estudio de una empresa que hace (casi) todo bien, y que bien merece una reflexión. No vamos a hablar de ropa ni de slow fashion ni de minimalismo… o sí, de todo eso y más. Sigue leyendo.

Ya sabéis que por aquí hablamos de minimalismo, de sostenibilidad, de ahorro, y a veces hasta de Slow Fashion, de ropa orgánica y en general de productos responsables. Pero nos cuesta mucho encontrar medios o empresas que intenten incorporar todos estos conceptos a la vez. Por eso nos ha sorprendido muy gratamente conocer esta marca que no es nueva pero está en plena evolución hacia un ejemplo de cómo sí hay que hacer las cosas: Minimalism.

Libre a los 50: Entrevista a Miguel Díaz

Un poco de contexto: conocí a Miguel mucho antes de conocer el concepto de Independencia Financiera. Por aquél entonces ni se me había pasado por la cabeza que se pudiera vivir sin tener que trabajar, al menos de forma convencional, salvo que fueras rico. Hoy en día el movimiento FIRE es una realidad, pero Miguel se construyó su propio camino mucho antes de que ese término fuera conocido aquí.

Cuando le preguntan por su estilo de vida, lo tiene claro: «25 años estudiando, 25 años trabajando, y qué menos que 25 años viviendo». Aunque de apariencia normal, Miguel lleva la vida más lujosa que uno se puede imaginar: tiene casi todo el tiempo para hacer lo que le dé la gana (digo «casi» porque me imagino que también tendrá que ir al dentista y esas cosas, como todo el mundo). No tiene que ir a diario a un trabajo que consuma toda su energía, lo que no significa que pierda el tiempo (de hecho, yo creo que conozco a pocas personas tan ocupadas como él).

Dedica su vida a lo que realmente le aporta valor, y tiene las cosas muy claras. Cuando le pregunto acerca de cómo decidió dar el paso definitivo hacia la Independencia Financiera, no lo duda: «Siempre tuve claro que quería dejar de trabajar, quizá porque no me gustaba mi trabajo. Siendo hiperactivo como soy, elegí el peor trabajo que podía haber elegido: todo el día encerrado entre cuatro paredes detrás de un mostrador. No vendí la farmacia mientras mi padre aún vivía, porque lo habría matado de un disgusto». Cuando estuvo claro que su hijo no quería continuar la profesión de su padre, Miguel por fin dio el paso y vendió su farmacia. Era el 1 de Enero de 2001 y tenía 50 años.