Kaizen, la mejora constante

Porque, además de las máquinas de bebidas raras, los peinados absurdos de colores y los horarios de trabajo muy locos, los japoneses también inventan cosas interesantes.

Se han escrito ríos de tinta (electrónica) sobre el concepto de Kaizen desde que Ishikawa decidiera aplicarlo a los sistemas de producción allá por los años 50. El concepto, en su sentido más amplio, es anterior a Ishikawa, y básicamente consiste en tener siempre en mente la mejora y la optimización.

No es sorprendente que este concepto tenga unas raíces orientales, ya que uno de los pilares de la filosofía oriental es la idea del cambio continuo. El Budismo afirma que el mundo está en constante devenir, y que lo único inmutable es que nada permanece. En un entorno en que todo cambia, no tiene sentido aferrarse a métodos y procesos estáticos y anclados en el pasado. Es imprescindible revisar lo establecido, y adaptarlo si es necesario. Ése es el concepto de Kaizen: revisión y mejora, adaptación positiva al cambio.

Isikawa planteó el Kaizen como la base de los procesos de calidad de la industria japonesa, pero es perfectamente aplicable a la vida. A fin de cuentas, cada persona tiene unas metas (sea o no consciente de ellas), y para conseguirlas aplica a diario una serie de hábitos y sistemas (que puede haber diseñado de manera razonada, o puede haber adoptado de la sociedad y su entorno, sin meditarlo demasiado).

Dénme negritas más negras: cada persona tiene unas metas y aplica unos hábitos y sistemas que le acercarán o alejarán de ellas.

Identificando los procesos

Es clave que identifiques cuáles son tus metas, y si tus hábitos y sistemas te están facilitando o entorpeciendo el camino hacia su consecución.

Si no te has planteado nunca unos objetivos concretos en tu vida, eso no significa que no los tengas. Seguramente tendrás el objetivo de fondo de ser feliz, hacer felices a las personas que quieres, y al menos no dañar al resto de personas o al mundo en general (espero). Además, tendrés un conjunto de principios, que aunque no hayas especificado uno a uno, forman tu ética personal (tipo: robar está mal, contaminar está mal, si alguien pide ayuda y puedes dársela se la das, etc).

Y respecto a los procesos, a fin de cuentas son tus rutinas, la forma en la que gestionas tu vida a diario: cómo te alimentas, cómo mantienes relaciones con tu familia y tus amigos, cómo te buscas la vida para tener los ingresos que necesitas para vivir, a qué dedicas el tiempo que te sobra una vez has cubierto lo básico (y este último concepto es clave, porque es donde puedes introducir muchas mejoras que a la larga te facilitarán el camino).

¿Por qué debes revisar tus procesos?

Como comentábamos más arriba, la vida está en permanente cambio, y tu entorno se modifica constantemente. Es posible que la forma en la que hacías algo hasta ahora ya no sea válida (o sí: en eso consiste la revisión, en mejorar lo que puede ser mejorado, y reafirmar lo que efectivamente te está ayudando).

Hay varios motivos que pueden ser la causa de que tus procesos (es decir, tus hábitos y sistemas) no estén bien adaptados a tu situación actual:

  • Tu entorno ha cambiado: aunque generalmente lo hace poco a poco (y con suerte, porque estos cambios suelen ser muy disruptivos), la forma de vida se va modificando. Lo que se espera de una persona joven no es lo mismo que lo que se espera de una persona madura. Además, lo que la sociedad marcaba para un hombre o una mujer hace unas décadas no es lo mismo que marca ahora.
  • Tú has cambiado: según vas avanzando por tu vida vas incorporando más experiencias, con lo que tus gustos, tus opiniones y tus creencias también cambian. No tengas miedo de revisar tu ética para adaptarla a quien eres ahora
  • Tienes más información de la que tenías antes: puede que el mundo sea exactamente igual que era hace unos años, y que tú sigas siendo en esencia la misma persona, pero lo cierto es que todos empezamos sin saber nada y vamos aprendiendo sobre la marcha. Es normal que actúes con información parcial, que consigues conforme vas viviendo. Tener más conocimiento te puede llevar a replantearte lo que hacías hasta la fecha

Sin embargo, y a pesar de que esto es una de las verdades inmutables de la vida, la mayoría de la gente se resiste a cambiar. En parte, porque modificar algo que hasta ahora era una verdad absoluta se asocia a reconocer que se estaba equivocado… ¡pero no es así! En un entorno dinámico no se pueden tener procesos estáticos. No es negativo readaptarse al medio. Lo que es un error es negarse a corregir procesos estancados.

Madre mía, vaya chapa

OK, vamos a lo práctico: vamos a plantear posibles áreas a revisar, ya que los hábitos y sistemas, por definición, son cosas a las que a menudo no prestamos mucha antención:

  • Alimentación y salud: por desgracia, la influencia de la industria hace que la información en este sentido sea un caos de recomendaciones interesadas. Por suerte, sin embargo, la Era de la Información permite tener acceso a otras fuentes que antes no tenían manera de hacerse oír. Si sigues creyendo que no comer grasa y tomar muchos cereales de desayuno te va a mantener sano de por vida, es hora de revisar cómo te alimentas
  • Economía y ahorro: puedes revisar cómo gestionas tu dinero, en qué lo gastas, cómo rentabilizas tu ahorro. Si sigues confiando en el banco para todo, hay otras opciones a evaluar. ¿Has sido víctima de la inflación del estilo de vida? No es nada que no pueda ser solucionado
  • Orden y estilo de vida: la generación de nuestros padres venía de una época de escasez en la que no se tiraba nada, porque todo tenía un lugar y una posible utilidad. En la era del consumismo, esto nos hace acumular trastos. El minimalismo te ayuda a simplificar tu vida y a liberar energía mental para dedicar a otras cosas
  • Ocio: El tiempo que te que queda libre es la clave para mejorar tu vida en todos los aspectos, revisa bien a qué lo estás dedicando. La vida diaria a menudo nos deja agotados y sin ganas de nada más que hacer la medusa en el sofá. Gracias, Netflix, pero también hay otras cosas en las que podrías usar tu tiempo. ¿Hay algo que te gustaría aprender? Seguro que hay algún curso que te llama la atención. Aprovecha la era online, donde el aprendizaje es mucho más fácil de lo que ha sido nunca.
  • El destino final: Hasta ahora nos habían dicho que una vida respetable consiste en trabajar como una persona responsable, incurriendo en todos los gastos propios de la clase media (casa, coche, vacaciones, ropa, gadgets…) hasta que te llega la jubilación. Pero hay otras opciones que suenan mucho mejor, como ahorrar, invertir y ser libre para hacer lo que realmente te interese. ¿Conoces el concepto de Independencia Financiera?

Y si quieres profundizar un poco más…

Hace tiempo, Ángel de Vivir al Máximo publicó algunos artículos sobre la creación y mejora de hábitos y sistemas. Puedes echarles un vistazo aquí:

Y tú, ¿practicas la mejora constante en tu vida? ¿Tienes alguna idea que ayudaría a otros a mejorar? ¡Cuéntanosla en los comentarios!

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