Un Mundo Feliz

A mediados del siglo pasado el Capitalismo y el Comunismo se medían las fuerzas desde los dos lados del Telón de Acero. No mucho antes, entre 1930 y 1950, dos escritores habían imaginado hacia dónde se dirigía la Humanidad.

En el libro que publicó en 1949 y tituló 1984, George Orwell describió un futuro en el que un estado totalitario ha tomado el control de la sociedad, y domina la vida, las acciones e incluso el pensamiento de los ciudadanos mediante el miedo, la violencia y la opresión. Aunque extremo y aterrador, el futuro distópico de Orwell se ha hecho realidad en algunos países actuales. Sin embargo (y por suerte) la mayoría de nosotros nunca llegaremos a ver algo así.

Por el contrario, Aldoux Huxley imaginó en su libro Un Mundo Feliz un futuro en el que el Hombre sería igualmente dominado, pero no mediante la fuerza y el terror, sino mediante el consumo y el ocio. En la sociedad ideada por Huxley, el Ser Humano está desarraigado de la naturaleza y ha perdido todo vínculo afectivo con su descendencia. La maternidad es aséptica y está completamente alejada de lo que antropológicamente sería natural. El estilo de vida es hiperconsumista y anti-sostenible («*…Si tus vestidos están rotos, tíralos. Tirarlos es mejor que remendarlos. Tirarlos es mejor que remendarlos…»), y no se concibe ninguna forma de ocio que no suponga un montón de parafernalia y gasto.

En el futuro de Orwell, cualquier intento de rebeldía es aniquilado sin miramientos. Sin embargo, en la sociedad de Huxley cualquier intento de romper con lo establecido es inicialmente aceptado, pero en realidad es absorbido, asimilado y disuelto hasta su completa desaparición, sin violencia y sin ruido.

(Nota que no sé si viene al caso: la asimilación de un rebelde fue el tema de uno de los primeros capítulos de la serie Black Mirror, de la que os recomendamos al menos la primera temporada, y en particular el capítulo Fifteen Million Credits. El episodio desarrolla de una manera un poco diferente el final de Un Mundo Feliz, aunque creo que no puedo contaros más sin hacer un montón de spoilers, así que si os interesa el tema, ya tenéis ideas de series y lectura para un rato.)

No hace falta ser un genio para ver las similitudes entre el Mundo Feliz y el mundo desarrollado actual. El futuro creado por Huxley es una caricatura del nuestro: los rasgos están claramente exagerados, pero el personaje se reconoce con facilidad.

Supongo que nadie querría tener que vivir en ninguna de las dos distopías, ni en una ni en otra (aunque si tuviera que elegir, claramente elegiría la de Huxley: mejor vivir felizmente drogado que sometido y acongojado). A día de hoy, en Occidente vivimos más en Un Mundo Feliz que en 1984.

Sin embargo, nuestra sociedad actual tiene una ventaja clara frente a la de Huxley: a pesar de que no es una sociedad perfecta, y que sus principios están lejos de ser ideales, tenemos una enorme capacidad de elección. Es posible vivir y aceptar la sociedad occidental, aprovechando las múltiples ventajas que tiene, y a la vez evitar muchos de sus problemas. Se puede disfrutar de sanidad, seguridad y educación y a la vez evitar el hiperconsumismo, aplicando criterios de consumo consciente y teniendo en cuenta la sostenibilidad de cada acto de compra. Es posible entrar en la rueda del capitalismo lo suficiente como para cubrir las necesidades básicas y más, hasta llegar al punto ideal en el que la riqueza deja de aportar más felicidad, y entonces tomar las riendas de la propia vida. Puedes elegir dejarte llevar por la corriente (cuesta menos esfuerzo no pensar) y vivir en Un Mundo Feliz, pero también puedes tomar conciencia de lo que estás eligiendo con cada decisión, y vivir en un mundo feliz de verdad.

Nota irrelevante

Cuando conocí al Esencialista con el que comparto mi vida, Un Mundo Feliz era uno de los libros que más me habían gustado de todos los que había leído hasta el momento. Su libro favorito era 1984.

2 comments
  1. ¿Y qué me decís de Fahrenheit 451? Una sociedad en la que leer libros y el pensamiento crítico está prohibido mientras a la gente se la mantiene ocupada viendo programas de televisión manipulados.

    1. Pues aunque no lo puedas creer, y teniendo en cuenta que ciencia ficción es el género que más leo, lo tengo en la lista de lecturas pendientes! Me lo han recomendado mil veces. Tengo que ponerme a ello ya.

      Me encanta el concepto del título, por cierto: la temperatura a la que arde el papel 🙂

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