Minimalismo: qué es, qué no es, y cómo adaptarlo a tu vida

¡Nadie dijo que fuera a ser sencillo!

Con esto de ser Esencialista y tal, últimamente leemos mucho sobre minimalismo. Artículos en blogs, cuentas de Instagram, libros, documentales… parece que todo el mundo tiene algo que opinar sobre el tema. Como es natural, nuestra intención era la de encajar nuestro estilo de vida en los cuatro conceptos clave que nos definen: Minimalismo, Libertad Financiera, Ahorro y Sostenibilidad. Y sin embargo, cuanto más investigábamos sobre esto, más dudas empezaba a tener sobre si realmente eran conceptos intrínsecamente relacionados. ¿Es una vida minimalista necesariamente sostenible? ¿Es el ahorro una consecuencia directa de aplicar el minimalismo a todas tus decisiones? Nos ayuda a avanzar en el camino hacia la Independencia Financiera?

Estaba dándole vueltas a esto cuando me encontré por casualidad con este artículo. En él, los chicos de Vivir sin Plástico se plantean las mismas preguntas: ¿es sostenible tirar cosas que realmente puedes seguir usando? ¿Es minimalista el guardar cosas que puedes reusar a futuro, con el objetivo de evitar compras adicionales? ¿Cómo podemos combinar estos conceptos y ponerlos en práctica en el día a día?

Comprando a granel: Pepita y Grano

Cualquier excusa es buena para salir a gastar, con eso de que somos minimalistas, sostenibles, frugales y tal

Hace tiempo que seguimos la pista a cuentas como Colectivo Zero Waste, Desnuda La Fruta, Vivir Sin Plástico y otras parecidas, que tienen en común un rechazo total a la cantidad de envases y plásticos que usamos y tiramos en el día a día. Así que teníamos muchas ganas de probar a comprar en una de las tiendas a granel que han ido abriendo últimamente (nostros conocemos algunas en Madrid y Barcelona, pero seguro que vosotros conocéis muchas en otras ciudades).

Bien pensado, lo que parece una novedad de estos tiempos modernos no es más que la forma en la que se había hecho la compra toda la vida: recuerdo desde siempre los sacos de legumbres en los mercados y en las tiendas de ultramarinos de barrio. En una tienda de Chamberí comprábamos hace muchos años así incluso la pasta. Pero con las prisas del día a día, hacía mucho tiempo que ya no veía este tipo de tiendas (por muy Esencialistas que seamos, al final si tenemos una hora para hacer la compra corremos al supermercado y listo: la supervivencia es lo importante).

Mi experiencia sin usar champú

Cuenta la leyenda que una vez, hace mucho tiempo, estuve un año entero sin usar champú

Allá por 2014 estaba investigando alternativas más ecológicas y sostenibles a la cosmética convencional. Ya por entonces empezaba a oir que los productos habituales están cargados de aditivos con diferentes niveles de toxicidad, de los cuales no se tenía mucha información y que podían tener impactos negativos en la salud (alergias, en el mejor de los casos, pero cosas peores como disrupción del sistema endocrino, etc). Esto no aplicaba sólo al champú, sino a la infinidad de productos que la industria nos intenta vender como imprescindibles: cremas, mascarillas, desodorantes, perfumes y todos los potingues que se inventan cada año (aún me maravilla que todavía tengan más ideas para sacar como novedades en este campo).

Una alternativa obvia a estos productos convencionales es la cosmética ecológica, que utiliza aceites naturales y evita en la medida de lo posible los aditivos sintéticos más dañinos. Es todo un mundo, y además uno en el que merece la pena profundizar, pero tiene el inconveniente de ser con frecuencia mucho más caro (aunque no más caro que las marcas comerciales «de lujo», que no aportan nada más allá de un marketing elaborado y una presentación muy cuidada).

Kaizen, la mejora constante

Porque, además de las máquinas de bebidas raras, los peinados absurdos de colores y los horarios de trabajo muy locos, los japoneses también inventan cosas interesantes.

Se han escrito ríos de tinta (electrónica) sobre el concepto de Kaizen desde que Ishikawa decidiera aplicarlo a los sistemas de producción allá por los años 50. El concepto, en su sentido más amplio, es anterior a Ishikawa, y básicamente consiste en tener siempre en mente la mejora y la optimización.

No es sorprendente que este concepto tenga unas raíces orientales, ya que uno de los pilares de la filosofía oriental es la idea del cambio continuo. El Budismo afirma que el mundo está en constante devenir, y que lo único inmutable es que nada permanece. En un entorno en que todo cambia, no tiene sentido aferrarse a métodos y procesos estáticos y anclados en el pasado. Es imprescindible revisar lo establecido, y adaptarlo si es necesario. Ése es el concepto de Kaizen: revisión y mejora, adaptación positiva al cambio.

Ropa sostenible, reciclada, orgánica y ecológica – qué es, qué no es, y dónde la puedes encontrar

Desde hace algunos años estamos viendo aparecer montones de alternativas sostenibles y ecológicas en muchos sectores, y la ropa no es menos. Pero, al igual que en el resto de casos, los conceptos de ecológico, sostenible y saludable no están necesariamente relacionados. Como son conceptos un poco vagos, se prestan bastante a ser utilizados según para dónde sople el viento y a quién le interese. Así que, como siempre, lo más recomendable es entender bien qué tienes entre manos, qué garantías te da, y decidir en consecuencia.

Que hoy hablamos de trapos, vaya.

Lleva tu agua Contigo

Vale, igual se me ha ido un poco la mano con el juego de palabras.

El caso es que, en tiempos pre-Esencialistas, nunca se me hubiera ocurrido salir de casa cargando con una botella de agua. En los lugares por los que nos movemos casi siempre existe la posibilidad de comprar una botella en cualquier sitio, o entrar en alguna cafetería y tomar algo. En los casos en los que íbamos al campo, en vez de llevar una cantimplora, comprábamos una botella grande de litro y medio en una gasolinera y listo (y así la llevábamos fresquita).

Sin embargo, cada vez hay más gente llamando la atención sobre el impacto ecológico de las botellas de plástico de un solo uso, y sobre lo caro y poco sostenible que es el agua mineral embotellada (sin aportar gran cosas en cuanto a calidad con relación al algua del grifo, al menos donde vivimos nosotros). Si el agua no es buena donde vives y necesitas comprar agua embotellada, en cualquier caso, por el mismo precio que una botellita de medio litro en la calle puedes comprar una bombona de 5 litros en el supermercado.

Por otro lado, también se pone en duda la seguridad de los plásticos de los envases, incluso los destinados al uso alimentario. ¿Es realmente saludable beber agua embotellada? En principio, los envases de plástico deberían ser seguros, al menos los que no llevan Bisfenol A (BPA), pero incluso las botellas de agua mineral, cumpliendo todas las normativas existentes, tienen componentes tóxicos que hay quien prefiere evitar. En cualquier caso, está desaconsejado usarlas más de una vez.