¡Nos vamos de feria! (Biocultura 2019)

Este año, como ya es tradición, nos hemos cogido el día libre para asistir a Biocultura. Para los que no lo conozcáis, Biocultura es una feria de productos ecológicos y consumo responsable que tiene cada año cita en varias ciudades de España. Nosotros nos apuntamos cada año a la edición de Madrid, que se celebra en los días próximos a la fiesta de la Almudena.

En Biocultura se puede encontrar un montón de productores y negocios relacionados con la ecología y la sostenibilidad. Hay una parte muy importante (casi un pabellón entero) dedicada a la alimentación, pero también hay zonas específicas de cosmética natural, crianza consciente, ropa, utensilios de cocina y menaje, e incluso construcción sostenible y bioedificación. En los stands se puede ver y tocar muchos de los productos que generalmente se compra online, y en la zona de alimentación es habitual probar todo tipo de comidas ricas, desde carne ecológica a semillas, quesos, bebidas vegetales y cerveza (sí, sí, que sea ecológico no significa que sea un rollo zen).

Progreso de objetivos Esencialista 2019: Tercer trimestre

Ya han pasado tres cuartos del año, y de nuevo llega el momento de repasar cuánto nos hemos acercado o desviado de cumplir los objetivos que nos marcamos a principios de año. Como os hemos comentado en anteriores entregas, nos fijamos un objetivo de ahorro porque por avatares del destino habíamos tenido muchísimos gastos el año pasado, y a la vez tenemos que amortizar una deuda grandota de esas que empiezan por Hi y terminan por Poteca. Amortizar la deuda que tenemos es imprescindible para poder retomar de nuevo el camino de la inversión hacia la Independencia Financiera.

Lo malo es que ya sabéis, las bicicletas son para el verano y el verano es para gastar y gastar. Hace buen tiempo, hace calor, llegan las vacaciones y las ganas de hacer muchas cosas, y hamijos, aunque hay montones de planes de ocio gratuitos o muy baratos (creednos, somos expertos en eso), al final si estás todo el día de juerga acabas palmando pasta sí o sí.

Permiso para ser imperfectos

Hace tiempo leía un blog muy interesante sobre la pedagogía Montessori, Tigriteando. En él, además de un montón de artículos con ideas originales y unas fotos preciosas, Bei tenía una sección llamada “Mamá necesita un café” (hablo en pasado porque hoy en día la autora está volcada en otros proyectos y ya no escribe con frecuencia, pero el blog está ahí lleno de recursos estupendos para los que os interese el tema). En esa sección, Bei aprovechaba para contar todo lo menos bonito de su día a día: que aunque tenía el apoyo de su pareja a veces discutían, que sus hijas se habían peleado o habían montado una bronca impresionante, que aunque tenía un curso genial gratuito (¡gratuito!) había gente que lo criticaba y eso la ponía triste… en fin, que detrás de un blog con una estética cuidada y unas fotos de familia perfectas, había una persona real luchando por hacer las cosas lo mejor posible y sobrevivir al día a día, como todos. Yo creo que la idea de esos posts no era sólo desahogarse, sino también enseñar a sus lectores que equivocarse está bien, que no pasa nada y que a todo el mundo le ocurre, y que la vida no es una cuenta de Instagram llena de momentos perfectos.

Así que aunque no voy a inaugurar una sección así en Esencialistas (aunque tendría material de sobra, creedme), sí os voy a contar que a veces me canso.

Me canso de que intentar vivir sin ultraprocesados y productos industriales sea una tarea imposible, y que tengamos que dedicar horas a leer ingredientes, comprar en tiendas de alimentación natural cosas que deberíamos poder comprar en cualquier sitio. Que alimentarse sano sea más caro y requiera mucho más esfuerzo que comer porquerías, porque los productos ecológicos generalmente no son tan accesibles.

Progreso de objetivos Esencialista 2019: Segundo trimestre

Seguimos avanzando el año, sin perder de vista nuestro objetivo para reducir el gasto en 2019. Por desgracia, hemos tenido algunos gastos extra que no nos han ayudado en nuestra tarea de devolver la ingente cantidad de pasta que debemos (ejem), pero al menos hemos controlado lo que estaba en nuestra mano, que ya es algo.

Ya han pasado 6 meses, y como siempre hacemos al final de cada trimestre, vamo a revisar los 4 sub-objetivos que definimos en Enero:

Minimalismo: rentabilizando lo innecesario con Wallapop

No, este post no está patrocinado. Puedes sustituir «Wallapop» por el medio de compra/venta de segunda mano que más te guste

Lo reconozco, los Esencialistas tenemos un trastero enorme lleno hasta los topes de cosas. Tenemos objetos de todo tipo, desde artículos para bebés, ropa, electrónica y hasta coches. Nuestro trastero es enorme pero no ocupa nada de espacio, y además nos genera un ingreso extra de vez en cuando. Sí, se veía venir: nuestro trastero se llama Wallapop, y es el mejor invento desde que a alguien se le ocurrió ponerle un palo a un trapo e inventó la fregona.

Si has utilizado Wallapop, imagino que ahora mismo estarás blasfemando bajito y recordando todas las veces que te ha hecho perder el tiempo, todos los infraseres con los que has tenido que tratar y lo mal, mal que funciona el chat. Y todo esto es cierto: la app de Wallapop dista mucho de ser perfecta. Sin embargo, al igual que Craigslist en Estados Unidos, y a pesar de no haber inventado nada nuevo (Segundamano llevaba ya años en España cuando llegó), Wallapop ha tenido el acierto de facilitar mucho las transacciones y atraer a una comunidad enorme de usuarios, que es realmente lo que aporta valor en un mercado de segunda mano.

Dar el salto al minimalismo. Segunda parte: el proceso

De los creadores de «Primera parte: el motivo», ahora llega la segunda parte: «¿cómo coj**** lo hago?»

Si leíste nuestro primer artículo sobre la decisión inicial de pasarte al minimalismo, es posible que ahora te estés planteando cómo dar ese salto. A fin de cuentas, no es fácil: tras una vida entera acumulando cosas, no es sencillo cambiar por completo de hábitos. O tal vez ya lo has hecho, y en ese caso probablemente te reconocerás en estas líneas.

A grandes rasgos, para adoptar un estilo de vida minimalista hay que atacar en dos frentes:

  • Eliminar todo el exceso acumulado para quedarte sólo con lo esencial
  • Dejar de comprar y acumular nuevas cosas

Ambos requieren un esfuerzo importante, pero tienen enfoques muy diferentes: mientras que eliminar requiere un esfuerzo mental y es un trabajo que hay que ejecutar una sola vez, dejar de comprar supone un cambio de actitud que afecta a tu vida tal y como la has estado viviendo hasta ahora. Lo bueno es que una vez eliminado todo lo superfluo, la sensación de paz que conlleva te quita bastante las ganas de acumular de nuevo. Así que nosotros recomendamos abordar primero la fase de eliminar, y una vez completado incorporar el cambio que supone dejar de comprar.

Neuromarketing (o cómo usan tu cerebro en tu contra)

Si estás leyendo esto, seguramente hace ya tiempo que decidiste que el consumismo no es tu camino, y al contrario que la gran mayoria de la gente, tienes claro que no necesitas comprar más y más. Como buen Esencialista, detectas con facilidad los reclamos más básicos del marketing, y crees que eres inmune a todos los trucos que despliega la industria para hacerte caer de nuevo en las garras del consumo… ¿Seguro? Pues no bajes la guardia, porque por muy claro que lo tengas, hay en el mundo una ingente cantidad de recursos y de mentes brillantes dedicadas en exclusiva a la tarea de sacarte la pasta. Desde hace ya bastantes años, hay una rama completa de la psicología que estudia el comportamiento humano, con el único objetivo de venderte cosas aunque no las quieras. Hablamos del neuromarketing.

La buena noticia es que puedes prepararte para la defensa: al igual que ocurre cuando le ves el truco a un mago, -de repente la ilusión se desvanece y ya no ves magia, sino a un profesional con un arsenal de trucos- conociendo las técnicas del enemigo puedes evitar caer en el hechizo. Vamos allá.

Progreso de objetivos Esencialista 2019: Primer trimestre

Como ya os contamos por aquí, a principios de año nos fijamos como objetivo para 2019 reducir el gasto. El año pasado fue complicado y se nos descontroló un poco la cosa, así que decidimos volver a tomar las riendas del ahorro y asegurarnos de que cada paso que damos nos acerca un poco más a nuestro destino final: ¡la independencia financiera! (que traducido ahora mismo viene a ser: ¡devolver toda la pasta que debemos!).

Ya han pasado casi 3 meses (ay, Dios, no me hagáis pensar en lo rápido que pasa el tiempo), y como todos los libros de autoayuda recomiendan, es momento de parar y ver lo que hemos avanzado hasta ahora. Así que vamos allá, a revisar los 4 sub-objetivos que definimos en Enero:

Minimalismo: un documental sobre las cosas importantes

Como veis, a tope con los estrenos de la semana. Vamos a pasar por alto el hecho de que este documental se estrenó en 2015, hace ya casi 4 años. Que ser minimalista en vida pero maximalista en número de hijos (sólo 3, tampoco os vayáis a asustar) hace poco por la capacidad de ir al cine de vez en cuando.

Hace tiempo que tenía ganas de ver este documental, del que se está hablando mucho últimamente, imagino que porque el movimiento minimalista ya está bien anclado en EEUU y aquí, como todo, llega un poco más tarde. Aquí tenéis la ficha de IMdB.

Los Esencialistas hicimos todos los preparativos de rigor para ver el documental como Dios manda (es decir: a las tantas de la noche, cansados después de un día agotador, con la cocina sin recoger, con los niños desordenando el salón, etc). Tengo que decir que es nuestra forma habitual de ver cualquier cosa, así que no creo que influyera en la valoración final que es: psé.

La inflación del estilo de vida

O cuando te paras a mirar hacia atrás y ves que llevas una temporada haciendo el idiota y ni te habías dado cuenta… económicamente hablando. Sí, nos ha pasado.

Uno de los muchos beneficios de mantener un balance anual es que puedes tracear cómo evoluciona tu nivel de ahorro en el tiempo. Así fue como pudimos comprobar que habíamos ahorrado más o menos la misma cantidad durante los últimos 9 años. Qué bien, hemos conseguido mantener un nivel alto de ahorro durante ¡9 años! Un momento… pero la inflación en España está estancada hace tiempo. Y en los últimos años hemos ido aumentando nuestros ingresos (tampoco mucho, para qué nos vamos a engañar, pero debería notarse algo). Si ingresamos más pero ahorramos lo mismo, sin ningún cambio sustancial en nuestra vida… ¡Horror! ¡Hemos sido víctimas de la inflación del estilo de vida!