Nuestro plan de Independencia Financiera (y porqué nunca decimos cifras)

I feel like I could… like I could… take on the world!

Si lees algún blog americano sobre Independencia Financiera (o FIRE, como se abrevia normalmente en inglés) te habrás fijado en que es muy común que los autores hablen abiertamente sobre la cantidad de dinero que tienen, o lo que en inglés se llama «net worth», que viene a ser la suma de todos los activos que posees – bien sea en cuentas, en productos financieros o en inversiones inmobiliarias. Es frecuente que comenten cómo evoluciona su capital, cuánto y como han gastado cada año, e incluso que hagan actualizaciones periódicas de cuánto ganan o pierden según se mueve la bolsa.

A mí tengo que reconocer que es un tema que me da algo de pudor comentar. Primero porque no me gusta nada el término «net worth», que en español se traduce algo así como «lo que vales» y me suena un poquito a calcular el valor de una persona en función del dinero que tiene, lo cual me da así como un poco de asco. Pero además, creo que lo bueno del concepto de la Independencia Financiera es que es un término totalmente personal y adaptado al plan de vida de cada uno, y absolutamente desvinculado de ninguna cifra en particuar.

Sostenibilidad en acción: Nuestro Eco-Huerto en maceta

huerto urbano

Algún día, hijo mío, todo esto será tuyo

En nuestro último artículo sobre huertos en casa estuvimos filosofando (estuvimos dando la tabarra) sobre los motivos para cultivar en casa tus propios vegetales, y hablamos (os metimos una buena chapa) sobre las ventajas de la agricultura tradicional frente al cultivo industrializado. Como ya os hemos dado bastante la turra con la teoría, y a veces incluso así cuesta un poco saber por dónde empezar, hoy os enseñamos (¡sin filtros! ¡sin censura!) nuestro propio huerto, para que puedas tomar alguna idea y veas que es verdad y que realmente con poco espacio y cuatro macetas puedes tener un huerto productivo.

¡Vamos allá!

Sostenibilidad en tu balcón: cultivar tus propias verduras Km. 0

Empieza tu propia revolución, rábano a rábano

Desde que tengo memoria, siempre he querido tener un huerto. Me hace gracia eso de coger tu propia comida de la planta, elegirla en su punto de maduración, sacarla de la tierra poco antes de echarla a la ensalada. Además, las verduras de huerto casero no tienen nada que ver en sabor con las del supermercado, cultivadas de manera masiva en enormes extensiones, monocultivos que agotan el suelo sin aportar nada, y tan susceptibles a plagas que sólo pueden sobrevivir a base de pesticidas, insecticidas y otros «cidas» que no querrías tener en tu plato (pero ahí acaban).

Cuando desplazarse al trabajo no es sostenible

ir al trabajo

A veces no es sostenible, rentable ni razonable, pero no hay otra alternativa

Los seres humanos en general y los españoles en particular nos quejamos mucho del trabajo, pero algo de lo que nos lamentamos poco a pesar del impacto tan negativo que tiene en nuestras vidas es el propio desplazamiento (en inglés tienen una palabra para definir esto: commuting, que significa «desplazarse al trabajo», tal cual). En una ciudad grande, el tiempo medio empleado en llegar al lugar de trabajo es de 50 minutos, lo que significa que hay mucha gente que está aguantando trayectos incluso más largos.

Es curioso que habitualmente no se tenga en cuenta el coste que supone este desplazamiento. Y no es poco, porque es además un coste con varias vertientes:

Minimalismo: qué es, qué no es, y cómo adaptarlo a tu vida

¡Nadie dijo que fuera a ser sencillo!

Con esto de ser Esencialista y tal, últimamente leemos mucho sobre minimalismo. Artículos en blogs, cuentas de Instagram, libros, documentales… parece que todo el mundo tiene algo que opinar sobre el tema. Como es natural, nuestra intención era la de encajar nuestro estilo de vida en los cuatro conceptos clave que nos definen: Minimalismo, Libertad Financiera, Ahorro y Sostenibilidad. Y sin embargo, cuanto más investigábamos sobre esto, más dudas empezaba a tener sobre si realmente eran conceptos intrínsecamente relacionados. ¿Es una vida minimalista necesariamente sostenible? ¿Es el ahorro una consecuencia directa de aplicar el minimalismo a todas tus decisiones? Nos ayuda a avanzar en el camino hacia la Independencia Financiera?

Estaba dándole vueltas a esto cuando me encontré por casualidad con este artículo. En él, los chicos de Vivir sin Plástico se plantean las mismas preguntas: ¿es sostenible tirar cosas que realmente puedes seguir usando? ¿Es minimalista el guardar cosas que puedes reusar a futuro, con el objetivo de evitar compras adicionales? ¿Cómo podemos combinar estos conceptos y ponerlos en práctica en el día a día?

Minimalismo: rentabilizando lo innecesario con Wallapop

No, este post no está patrocinado. Puedes sustituir «Wallapop» por el medio de compra/venta de segunda mano que más te guste

Lo reconozco, los Esencialistas tenemos un trastero enorme lleno hasta los topes de cosas. Tenemos objetos de todo tipo, desde artículos para bebés, ropa, electrónica y hasta coches. Nuestro trastero es enorme pero no ocupa nada de espacio, y además nos genera un ingreso extra de vez en cuando. Sí, se veía venir: nuestro trastero se llama Wallapop, y es el mejor invento desde que a alguien se le ocurrió ponerle un palo a un trapo e inventó la fregona.

Si has utilizado Wallapop, imagino que ahora mismo estarás blasfemando bajito y recordando todas las veces que te ha hecho perder el tiempo, todos los infraseres con los que has tenido que tratar y lo mal, mal que funciona el chat. Y todo esto es cierto: la app de Wallapop dista mucho de ser perfecta. Sin embargo, al igual que Craigslist en Estados Unidos, y a pesar de no haber inventado nada nuevo (Segundamano llevaba ya años en España cuando llegó), Wallapop ha tenido el acierto de facilitar mucho las transacciones y atraer a una comunidad enorme de usuarios, que es realmente lo que aporta valor en un mercado de segunda mano.

Dar el salto al minimalismo. Segunda parte: el proceso

De los creadores de «Primera parte: el motivo», ahora llega la segunda parte: «¿cómo coj**** lo hago?»

Si leíste nuestro primer artículo sobre la decisión inicial de pasarte al minimalismo, es posible que ahora te estés planteando cómo dar ese salto. A fin de cuentas, no es fácil: tras una vida entera acumulando cosas, no es sencillo cambiar por completo de hábitos. O tal vez ya lo has hecho, y en ese caso probablemente te reconocerás en estas líneas.

A grandes rasgos, para adoptar un estilo de vida minimalista hay que atacar en dos frentes:

  • Eliminar todo el exceso acumulado para quedarte sólo con lo esencial
  • Dejar de comprar y acumular nuevas cosas

Ambos requieren un esfuerzo importante, pero tienen enfoques muy diferentes: mientras que eliminar requiere un esfuerzo mental y es un trabajo que hay que ejecutar una sola vez, dejar de comprar supone un cambio de actitud que afecta a tu vida tal y como la has estado viviendo hasta ahora. Lo bueno es que una vez eliminado todo lo superfluo, la sensación de paz que conlleva te quita bastante las ganas de acumular de nuevo. Así que nosotros recomendamos abordar primero la fase de eliminar, y una vez completado incorporar el cambio que supone dejar de comprar.

Posts recomendados: Abril 2019

¡Otro mes que se nos va! Abril llegó tan rápido como vino, y con él llega también, como cada mes, nuestra recopilación de los artículos que mas nos han gustado. Esperamos que los disfrutéis tanto como nosotros. Allá vamos:

Y esto es todo! ¿Nos recomiendas tú algún artículo en los comentarios?

Dar el salto al minimalismo. Primera parte: el motivo

Cuando pienso en todos los cambios que hemos hecho en nuestro estilo de vida, hacernos minimalistas es sin duda uno de los más importantes (tener tres hijos es otro, pero eso da para otro blog entero). El minimalismo nos ha traído muchas ventajas, pero la principal es la cantidad de tiempo y energía que nos permite liberar y usar en cosas mucho más productivas.

A día de hoy me cuesta imaginarme viviendo de otra manera, y sin embargo, el cambio no fue gradual. Cuando me fijo en otras personas que han abrazado el minimalismo, veo una situación parecida a la nuestra: aunque todos los caminos son posibles, normalmente hay alguna circunstancia que dispara el cambio. Y del mismo modo, cuando veo gente que aún no ha conseguido dar el paso, veo los mismos patrones y actitudes que hacen casi imposible salir de la espiral de acumular y mantener cosas, y el esfuerzo (en tiempo, dinero y energía que supone). ¿Te sientes identificado en alguno de estos dos escenarios?

Comprando a granel: Pepita y Grano

Cualquier excusa es buena para salir a gastar, con eso de que somos minimalistas, sostenibles, frugales y tal

Hace tiempo que seguimos la pista a cuentas como Colectivo Zero Waste, Desnuda La Fruta, Vivir Sin Plástico y otras parecidas, que tienen en común un rechazo total a la cantidad de envases y plásticos que usamos y tiramos en el día a día. Así que teníamos muchas ganas de probar a comprar en una de las tiendas a granel que han ido abriendo últimamente (nostros conocemos algunas en Madrid y Barcelona, pero seguro que vosotros conocéis muchas en otras ciudades).

Bien pensado, lo que parece una novedad de estos tiempos modernos no es más que la forma en la que se había hecho la compra toda la vida: recuerdo desde siempre los sacos de legumbres en los mercados y en las tiendas de ultramarinos de barrio. En una tienda de Chamberí comprábamos hace muchos años así incluso la pasta. Pero con las prisas del día a día, hacía mucho tiempo que ya no veía este tipo de tiendas (por muy Esencialistas que seamos, al final si tenemos una hora para hacer la compra corremos al supermercado y listo: la supervivencia es lo importante).