Permiso para ser imperfectos

Hace tiempo leía un blog muy interesante sobre la pedagogía Montessori, Tigriteando. En él, además de un montón de artículos con ideas originales y unas fotos preciosas, Bei tenía una sección llamada “Mamá necesita un café” (hablo en pasado porque hoy en día la autora está volcada en otros proyectos y ya no escribe con frecuencia, pero el blog está ahí lleno de recursos estupendos para los que os interese el tema). En esa sección, Bei aprovechaba para contar todo lo menos bonito de su día a día: que aunque tenía el apoyo de su pareja a veces discutían, que sus hijas se habían peleado o habían montado una bronca impresionante, que aunque tenía un curso genial gratuito (¡gratuito!) había gente que lo criticaba y eso la ponía triste… en fin, que detrás de un blog con una estética cuidada y unas fotos de familia perfectas, había una persona real luchando por hacer las cosas lo mejor posible y sobrevivir al día a día, como todos. Yo creo que la idea de esos posts no era sólo desahogarse, sino también enseñar a sus lectores que equivocarse está bien, que no pasa nada y que a todo el mundo le ocurre, y que la vida no es una cuenta de Instagram llena de momentos perfectos.

Así que aunque no voy a inaugurar una sección así en Esencialistas (aunque tendría material de sobra, creedme), sí os voy a contar que a veces me canso.

Me canso de que intentar vivir sin ultraprocesados y productos industriales sea una tarea imposible, y que tengamos que dedicar horas a leer ingredientes, comprar en tiendas de alimentación natural cosas que deberíamos poder comprar en cualquier sitio. Que alimentarse sano sea más caro y requiera mucho más esfuerzo que comer porquerías, porque los productos ecológicos generalmente no son tan accesibles.

Independencia Financiera: qué habríamos hecho de otra manera (y qué no)

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Si lo hubiera imaginado, habría comprado acciones de Apple

La vida es un largo aprendizaje, y muchas de las cosas que definen nuestra vida las incorporamos hace tiempo (como el yoga), mientras que otras las hemos encontrado hace relativamente poco (como el concepto de Independencia Financiera). Según se recorre el camino todo cambia, empezando por uno mismo, y yo diría que incluso hay cosas que tiene más sentido encontrarlas más adelante, cuando se está preparado para valorarlas adecuadamente.

Aún así, no puedo evitar sentir mucha envidia cuando veo gente más joven que ha tenido la suerte de empezar antes en cualquier cosa que requiere tiempo y madurez, porque imagino lo mucho que habríamos avanzado nosotros si hubieramos podido empezar en el mismo momento.

Progreso de objetivos Esencialista 2019: Segundo trimestre

Seguimos avanzando el año, sin perder de vista nuestro objetivo para reducir el gasto en 2019. Por desgracia, hemos tenido algunos gastos extra que no nos han ayudado en nuestra tarea de devolver la ingente cantidad de pasta que debemos (ejem), pero al menos hemos controlado lo que estaba en nuestra mano, que ya es algo.

Ya han pasado 6 meses, y como siempre hacemos al final de cada trimestre, vamo a revisar los 4 sub-objetivos que definimos en Enero:

Minimalismo en el baño: Todo lo que NO necesitas (y lo que sí)

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Limpiar el baño es siempre un rollo, pero con menos trastos al menos acabas antes

Piensa en tu baño ideal. Piensa en el clásico baño de revista, ese que te gustaría tener en tu casa. Piensa en un lugar donde relajarte mientras te aseas, mientras te arreglas antes de salir a cenar, donde recuperas fuerzas con una ducha calentita después de un día agotador. Ese baño en el que estás pensando… ¿está lleno de trastos? En la repisa de la bañera o de la ducha, ¿hay 17 botes de champú y gel, la mitad de ellos medio vacíos? ¿Hay una estantería llena de botecitos, la mayoría de los cuales ya ni recuerdas para qué eran? En el cajón del mueble ¿hay 6 peines viejos, tres afeitadoras y setecientas muestras de cosméticos recogidos de los hoteles?

¿No?

Independencia Financiera: ¿el presente o el futuro de tus hijos?

Mientras escribía el otro día sobre nuestro plan de Independencia Financiera, me vino a la cabeza una idea a la que ya había dado vueltas muchas veces, aunque nunca me había sentado a pensar sobre ella con calma: ¿cómo afecta la Independencia Financiera a la vida de una familia? ¿Qué impacto tiene que los adultos de una casa dejen de ingresar dinero? ¿Qué obligación o responsabilidad real tenemos los padres de cara al futuro de nuestros hijos?

La Libertad Financiera es siempre un punto de compromiso. En determinado momento hay que decidir que ya se ha alcanzado el nivel de capital necesario, y en ese momento cortar las fuentes externas de ingresos. Decidir en qué punto dar ese corte no es sencillo y tiene muchas implicaciones, ya que determina para siempre tu futuro nivel de vida, tu margen de error y tu capacidad de resistir posibles problemas o altibajos de la economía, y con cuántos ahorros llegarás al final de tu vida. Y, evidentemente, esto tiene también un impacto directo sobre el soporte económico que podrás dar a tus hijos en el futuro, y qué tipo de cosas podrás proporcionarles.

Nuestro plan de Independencia Financiera (y porqué nunca decimos cifras)

I feel like I could… like I could… take on the world!

Si lees algún blog americano sobre Independencia Financiera (o FIRE, como se abrevia normalmente en inglés) te habrás fijado en que es muy común que los autores hablen abiertamente sobre la cantidad de dinero que tienen, o lo que en inglés se llama «net worth», que viene a ser la suma de todos los activos que posees – bien sea en cuentas, en productos financieros o en inversiones inmobiliarias. Es frecuente que comenten cómo evoluciona su capital, cuánto y como han gastado cada año, e incluso que hagan actualizaciones periódicas de cuánto ganan o pierden según se mueve la bolsa.

A mí tengo que reconocer que es un tema que me da algo de pudor comentar. Primero porque no me gusta nada el término «net worth», que en español se traduce algo así como «lo que vales» y me suena un poquito a calcular el valor de una persona en función del dinero que tiene, lo cual me da así como un poco de asco. Pero además, creo que lo bueno del concepto de la Independencia Financiera es que es un término totalmente personal y adaptado al plan de vida de cada uno, y absolutamente desvinculado de ninguna cifra en particuar.

Sostenibilidad en acción: Nuestro Eco-Huerto en maceta

huerto urbano

Algún día, hijo mío, todo esto será tuyo

En nuestro último artículo sobre huertos en casa estuvimos filosofando (estuvimos dando la tabarra) sobre los motivos para cultivar en casa tus propios vegetales, y hablamos (os metimos una buena chapa) sobre las ventajas de la agricultura tradicional frente al cultivo industrializado. Como ya os hemos dado bastante la turra con la teoría, y a veces incluso así cuesta un poco saber por dónde empezar, hoy os enseñamos (¡sin filtros! ¡sin censura!) nuestro propio huerto, para que puedas tomar alguna idea y veas que es verdad y que realmente con poco espacio y cuatro macetas puedes tener un huerto productivo.

¡Vamos allá!

Sostenibilidad en tu balcón: cultivar tus propias verduras Km. 0

Empieza tu propia revolución, rábano a rábano

Desde que tengo memoria, siempre he querido tener un huerto. Me hace gracia eso de coger tu propia comida de la planta, elegirla en su punto de maduración, sacarla de la tierra poco antes de echarla a la ensalada. Además, las verduras de huerto casero no tienen nada que ver en sabor con las del supermercado, cultivadas de manera masiva en enormes extensiones, monocultivos que agotan el suelo sin aportar nada, y tan susceptibles a plagas que sólo pueden sobrevivir a base de pesticidas, insecticidas y otros «cidas» que no querrías tener en tu plato (pero ahí acaban).

Cuando desplazarse al trabajo no es sostenible

ir al trabajo

A veces no es sostenible, rentable ni razonable, pero no hay otra alternativa

Los seres humanos en general y los españoles en particular nos quejamos mucho del trabajo, pero algo de lo que nos lamentamos poco a pesar del impacto tan negativo que tiene en nuestras vidas es el propio desplazamiento (en inglés tienen una palabra para definir esto: commuting, que significa «desplazarse al trabajo», tal cual). En una ciudad grande, el tiempo medio empleado en llegar al lugar de trabajo es de 50 minutos, lo que significa que hay mucha gente que está aguantando trayectos incluso más largos.

Es curioso que habitualmente no se tenga en cuenta el coste que supone este desplazamiento. Y no es poco, porque es además un coste con varias vertientes:

Minimalismo: qué es, qué no es, y cómo adaptarlo a tu vida

¡Nadie dijo que fuera a ser sencillo!

Con esto de ser Esencialista y tal, últimamente leemos mucho sobre minimalismo. Artículos en blogs, cuentas de Instagram, libros, documentales… parece que todo el mundo tiene algo que opinar sobre el tema. Como es natural, nuestra intención era la de encajar nuestro estilo de vida en los cuatro conceptos clave que nos definen: Minimalismo, Libertad Financiera, Ahorro y Sostenibilidad. Y sin embargo, cuanto más investigábamos sobre esto, más dudas empezaba a tener sobre si realmente eran conceptos intrínsecamente relacionados. ¿Es una vida minimalista necesariamente sostenible? ¿Es el ahorro una consecuencia directa de aplicar el minimalismo a todas tus decisiones? Nos ayuda a avanzar en el camino hacia la Independencia Financiera?

Estaba dándole vueltas a esto cuando me encontré por casualidad con este artículo. En él, los chicos de Vivir sin Plástico se plantean las mismas preguntas: ¿es sostenible tirar cosas que realmente puedes seguir usando? ¿Es minimalista el guardar cosas que puedes reusar a futuro, con el objetivo de evitar compras adicionales? ¿Cómo podemos combinar estos conceptos y ponerlos en práctica en el día a día?