Permiso para ser imperfectos

Hace tiempo leía un blog muy interesante sobre la pedagogía Montessori, Tigriteando. En él, además de un montón de artículos con ideas originales y unas fotos preciosas, Bei tenía una sección llamada “Mamá necesita un café” (hablo en pasado porque hoy en día la autora está volcada en otros proyectos y ya no escribe con frecuencia, pero el blog está ahí lleno de recursos estupendos para los que os interese el tema). En esa sección, Bei aprovechaba para contar todo lo menos bonito de su día a día: que aunque tenía el apoyo de su pareja a veces discutían, que sus hijas se habían peleado o habían montado una bronca impresionante, que aunque tenía un curso genial gratuito (¡gratuito!) había gente que lo criticaba y eso la ponía triste… en fin, que detrás de un blog con una estética cuidada y unas fotos de familia perfectas, había una persona real luchando por hacer las cosas lo mejor posible y sobrevivir al día a día, como todos. Yo creo que la idea de esos posts no era sólo desahogarse, sino también enseñar a sus lectores que equivocarse está bien, que no pasa nada y que a todo el mundo le ocurre, y que la vida no es una cuenta de Instagram llena de momentos perfectos.

Así que aunque no voy a inaugurar una sección así en Esencialistas (aunque tendría material de sobra, creedme), sí os voy a contar que a veces me canso.

Me canso de que intentar vivir sin ultraprocesados y productos industriales sea una tarea imposible, y que tengamos que dedicar horas a leer ingredientes, comprar en tiendas de alimentación natural cosas que deberíamos poder comprar en cualquier sitio. Que alimentarse sano sea más caro y requiera mucho más esfuerzo que comer porquerías, porque los productos ecológicos generalmente no son tan accesibles.

Me canso de que la cosmética y los productos de limpieza sean agresivos con el medio ambiente y con los que los usamos, y tener que hacer una tesis doctoral sobre química cada vez que queremos comprar algo. Que intentamos usar los productos que ya conocemos, pero a veces no hay o los retiran y otra vez vuelta a empezar. Me canso de tener que comprar en 7 webs diferentes, que están todas muy bien, pero eso requiere tiempo y esfuerzo por mi parte.

Me canso de que hacer una compra sostenible sin plásticos ni envases a lo loco sea prácticamente inabordable, y que por mucho esfuerzo que pongamos acabamos tirando a diario una bolsa de basura llena de cosas que se reciclarán, o no, pero nunca deberían haber existido. Me canso de que aunque vivimos en un país con muchísima producción de fruta y verdura, en el supermercado habitual haya productos de otros continentes, que imagino a su vez importarán de otros diferentes, y así sucesivamente.

Me canso de que la ropa sea cada vez peor, dure menos, esté producida de manera menos respetuosa con el medio ambiente y con las personas que la fabrican. Que comprar ropa ecológica y sostenible suponga pagar un dineral y que casi nadie lo haga (aunque ayer me sorprendió gratamente Primark, por cierto).

Me canso, en general. Porque a veces mantener nuestros principios de Minimalismo, Sostenibilidad y Ahorro requieren mucha más energía de la que tenemos. El Minimalismo al menos está bajo nuestro control, pero siempre que no vayamos a cualquier sitio habitual, porque casi todo es ya un templo del consumismo.

Por eso, los Esencialistas a veces no lo somos tanto. A veces estamos agotados, o no tenemos tiempo, o preferimos dedicarlo a nuestra familia, y por eso nos damos permiso para ser imperfectos.

Los Esencialistas defendemos la compra sostenible y de cercanía, pero no podemos ir siempre a tiendas a granel, que las hay y son estupendas, como ésta, porque no podemos coger el coche y desplazarnos tan lejos (y además no sería sostenible tampoco). Así que vamos al supermercado del barrio y volvemos cargados de plásticos y envases, una vez más, que intentamos reciclar como podemos.

Los Esencialistas rechazamos los productos de un solo uso, pero tenemos a veces invitados a cenar, y por simplificar usamos vajilla y cubiertos desechables, aunque sabemos que sería más sostenible usarlos de loza y lavarlos después, porque bastante tenemos con atender a nuestros amigos como para después tirarnos dos horas recogiendo la cocina. Intentamos que sean de papel y no de plástico, eso sí (y son más caros, por cierto).

Los Esencialistas apoyamos completamente la Slow Fashion, pero a veces compramos ropa de cadenas totalmente evil, porque aunque las prendas nos duran mucho y tenemos pocas, no podemos permitirnos comprar 20 pares de calcetines a 10€ cada par, como cuestan los ecológicos-de-verdad.

Los Esencialistas estamos en contra de la explotación animal, pero a veces comemos foie, que es el colmo del maltrato y la barbarie, porque de vez en cuando necesitamos darnos un pequeño homenaje para celebrar lo bien que lo estamos haciendo (o consolarnos en caso contrario).

Pero creemos de verdad que, aunque hay que intentar hacer las cosas bien siempre, es necesario permitirse fallar. Lo importante es que los principios y la intención están ahí, y que si la mayoría de la gente simplemente tuviera este objetivo en mente, ya ganaríamos mucho. Nadie puede hacer todo bien todo el tiempo. Si te perdonas los fallos, tendrás más energía para seguir haciendo bien el resto de cosas.

Por cierto, que curiosamente a la vez que preparábamos este post escribieron sobre el tema en Instagram las chicas de PlasticFree Heroes. Ellas lo llamaron “eco shaming”, y no podemos estar más de acuerdo.

Ánimo a todos los que intentáis vivir como nosotros una vida más sostenible, porque entre todos sí que podemos 🙂

Y a tí, ¿qué es lo que se te hace más difícil mantener en tu estilo de vida? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

2 comments
  1. Si fuera fácil seguramente viviéramos en otro mundo.
    A todos los que tratamos de llevar una “vida más justa” nos cuesta y no poder llevar todo al plano idea es algo normal.
    En lo personal me conformo sabiendo que hago y hacer es mucho y el que hace se equivoca.
    A no bajar los brazos y seguir, los que hacemos nos reconfortamos.

    Saludos

    1. Muy buena actitud! Lo importante, creo yo, es perdonarse uno mismo por los errores cometidos, y entenderlos como parte de un aprendizaje (nunca justificarse y usarlos para hacer menos por comodidad).

      Gracias por pasarte por aquí!

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