Pensando en el ahorro en términos de Interés Compuesto

Una creencia común -y errónea- es que la clave para tener un nivel alto de ahorro es tener un nivel alto de ingresos. Evidentemente, las dos cosas están relacionadas, pero ganar mucho no es condición suficiente para ahorrar mucho. Y de hecho ni siquiera es tan relevante como se suele pensar.

A la hora de la verdad, un factor tanto o más importante que los ingresos son los gastos. Y además, es un factor sobre el que tenemos mucho más control. Incrementar los ingresos siempre será positivo, pero en realidad es más importante saber ahorrar (y, sobretodo, saber sacarle una buena rentabilidad a lo ahorrado).

Dicho de una manera más simple: por mucho dinero que ganes, si lo derrochas en tonterías no llegarás nunca a acumular lo suficiente como para ser financieramente independiente. Sin embargo, unos ingresos relativamente bajos pero bien gestionados pueden dar lugar a unas rentas más que significativas, si sabes cómo hacer que generen el máximo interés posible.

En la vida diaria tendemos a mirar los gastos de forma aislada: un café en un bar cuesta alrededor de 1,20€, y un menú diario puede salir por poco más de 10€. Son cantidades muy pequeñas si se comparan con el presupuesto que tienes para vivir durante un año. La conclusión a la que llega la mayoría de la gente es que no merece la pena ahorrar en esas pequeñas cosas, ya que el impacto final no será relevante.

Sin embargo, todo buen Esencialista sabe que las cosas aparentemente pequeñas son a veces las que tienen más sentido. Y esto se hace evidente si empezamos a valorar los gastos no en función de su valor nominal, sino de su capacidad para generar rentabilidad. Es decir, la clave no es pensar qué pasa gastas una cantidad de dinero, sino en qué estás dejando de ganar a largo plazo por gastar ese dinero en lugar de invertirlo.

¿Estás seguro de que sabes el precio real de lo que compras? ¡Vamos allá!

El precio real de un móvil nuevo

Supongamos que necesitas renovar tu móvil porque va lento, sólo te caben 3 fotos o la pantalla dijo adiós a la vida (hint: si no estás en esta situación, en serio, no cambies de móvil). Supongamos también que quieres darle bastante uso, y has descartado móviles de gama baja (hint: si te vale con un móvil de gama baja, deja de leer y cómprate el más barato).

Tienes la opción de comprar un móvil Android de gama media, que cuesta alrededor de 400€. O tienes la opción de comprarte el iPhone XS, que cuesta 1.200€ y no te va a solucionar más que el otro, pero mola mucho más. Total, no es mucho dinero y te lo mereces (que para eso te pasas el día pringando en la oficina). ¿Te gastarías 1.200€ en un iPhone? Puede que sí.

Ahora bien, qué pasaría si en vez de gastarte esa cantidad la invirtieras en un fondo indexado, con una rentabilidad histórica media del 5% después de inflación? Pues que al cabo de 10 años tendrías 1.955€. Es decir, tu nuevo iPhone no cuesta 1.200€, sino un 63% más. ¿Pagarías casi 2.000€ por un iPhone?

Si en vez de hacer este ejercicio con un móvil lo haces con un coche, la cosa se va de madre: 30.000€ gastados en un coche se hubieran convertido en 48.867€ invertidos. Ya empezamos a hablar de cantidades serias, y no nos estamos yendo a objetos de lujo, sino a cosas que compra la mayoría de la gente que necesita trabajar para vivir. ¿Cuánto dinero gastas al año? ¿Trabajarías dos años completos más para poder comparte un coche nuevo?

El precio real de comer en el trabajo

Supongamos que tienes la opción de llevarte el tupper al trabajo, además de la posibilidad de comer de menú por 10€ en el restaurante más cercano. Un menú de 10€ no es especialmente caro, y no es gran cosa frente al sueldo que recibes cada mes (y si lo es, entonces no necesitas leer este artículo: cómete aunque sea un bocadillo, pero no gastes dinero en comer fuera).

Si comieras de menú de lunes a viernes, estarías gastando 50€ semanales. Si trabajas 48 semanas al año, estás gastando 2.400€ al año en comida de menú. ¿Qué pensarías si tu empresa decidiera hoy mismo subirte el sueldo 2.400€ al año sin motivo aparente? ¡Tienes la opción de subírtelo tú mismo!

Pero podemos ir aún más lejos: si invirtieras esos 50€ semanales en un fondo indexado, al cabo de 10 años trabajando esa cantidad semanal se habría convertido en 31.105€. Estarías, probablemente, un año más cerca de tu independencia financiera.

Todo esto que parece brujería económica no es otra cosa que la magia del interés compuesto. Una cantidad invertida genera una rentabilidad, y ese dinero extra generado se reinvierte generando a su vez más beneficios. Una bola de nieve que puede hacerte rico.

Si quieres hacer más cálculos de este tipo, aquí tienes una calculadora financiera de CalculatorSoup. Recuerda que:

    • Para calcular el valor futuro de una cantidad fija a día de hoy al cabo de un número concreto de años, tienes que poner:
      • La cantidad que podrías gastar (o invertir) en el campo PV
      • El número de años transcurridos en el campo t
      • El interés a considerar en el campo R
      • La frecuencia de pago de intereses en el campo m. Si es mensual, m=12
      • El resto de campos se dejan a cero

 

  • Para calcular el valor futuro de un pago recurrente (es decir, algo que pagas diariamente, o semanalmente), tienes que poner:
    • La cantidad que pagas cada vez en el campo PMT
    • Si esa cantidad se incrementa (por ejemplo, con el IPC), el % en el campo G
    • El número de veces que pagas esa cantidad al año en el campo q
    • El número de años transcurridos en el campo t
    • El interés a considerar en el campo R
    • La frecuencia de pago de intereses en el campo m. Si es mensual, m=12
    • El resto de campos se dejan a cero

 

Todo esto lo cuenta también Mr. Money Mustache en su blog.

Además, puedes leer sobre la inversión en fondos indexados en el blog de Guillem de la Hormiga Capitalista, en el artículo de Ángel de Vivir al Máximo, o leer en detalle sobre esta opción en el libro Inversión en Tiempos de Tipos Bajos.

¿Se te ocurre ahorrar en algún gasto recurrente de tu vida que te lleve a un ahorro significativo de aquí a 10 años? ¡Cuéntanos tus ideas en los comentarios!

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