Objetivo para 2019: gastar menos

En Esencialistas compartimos totalmente el propósito de año nuevo de Dilbert de no tomar decisiones importantes sobre la vida basadas en fechas aleatorias del calendario. Sin embargo, y haciendo una excepción, este año hemos decidido hacer un esfuerzo por reducir el gasto anual.

El motivo es que, al revisar el balance de 2018 (si no llevas un balance de este tipo, sin duda deberías llevarlo – ¡pronto tendremos un post dedicado a este tema!), el gasto se disparó el año pasado y el ahorro se nos vino abajo. En parte debido a cambios sustanciales en nuestra vida (casa nueva, algunos meses de excedencia, muchos pañales que comprar), pero una buena parte viene de gastos relativamente intrascendentes que, sumados, dan lugar a la catástrofe.

Cualquier aspirante a la independencia financiera que se precie sabe que tener el gasto controlado es una parte imprescindible del camino, y no únicamente tener unos ingresos elevados. Pese a lo que piensa la mayoría de la gente, los ingresos son relevantes sólo hasta cierta cantidad (evidentemente, si vives con salario de subsistencia no podrás nunca acumular lo suficiente como para obtener ingresos por rentas, pero ese mínimo es mucho menor de lo que se cree). Tener unos gastos reducidos contribuye en gran medida al ahorro que te lleva a ser financieramente libre (hablaremos más sobre este tema en un futuro cercano).

Y dicho esto, vamos al lío:

Objetivo 1: Reducir el gasto en ocio

Y muy especialmente, reducir el gasto en comer fuera de casa.

Sí, sí, lo sé: cada vez que alguien plantea gastar menos en salir, suenan las trompetas del apocalipsis. Pero no estamos hablando de sentarnos en el sofá a mirar la pared (actividad barata, sin duda), sino de racionalizar el gasto.

Cuando eres joven (y económicamente limitado, que suele ir de la mano) comer en un restaurante es algo que se reserva para las ocasiones especiales. Con el paso del tiempo, se van incrementando las salidas a cenar (trabajo a tiempo completo, más dinero disponible, menos horas libres). Hasta aquí todo bien.

El problema aparece cuando se empieza a comer fuera de casa de manera habitual y sin darle ninguna relevancia. Picar un poco aquí, un poco allá, estar pensando en volver a casa a comer pero entrar en un restaurante porque hay hambre y total, en casa no hay nada preparado. Ese es el tipo de gasto que dispara por completo la factura, y tampoco da muchas alegrías, porque no es una actividad planeada, no has disfrutado de ella con anticipación y al final la has incorporado a tu rutina, sufriendo en parte la famosa adaptación hedonista

Resumiendo, uno de los objetivos de este año será comer fuera exclusivamente cuando sea un plan acordado y justificado, y realmente nos aporte algo más allá de llenarnos la barriga.

Bonus extra: comer en casa es más sano (a menos que seas muy torpe y compres ultraprocesados, que es algo que no deberías estar haciendo, como bien indica Carlos Ríos)

Objetivo 2: Reducir el gasto en el supermercado

Lo primero y más importante: ¡el ahorro en alimentación nunca debe ir en detrimento de la salud! Se puede ahorrar mucho a base de comer pasta hervida y salchichas Frankfurt (o incluso comiendo cajas de cartón ralladas, ya que nos ponemos), ¿pero para qué queremos la libertad financiera si no vamos a estar aquí para disfrutarla? Come bien, que es una inversión segura.

Aquí la reducción va a ser menos acusada, porque todo Esencialista sabe en qué supermercado debe comprar qué cosas, y valora la oportunidad de ahorro de las marcas blancas frente a los productos de marcas conocidas. Sin embargo, el gasto se nos disparó el año pasado… ¿por qué?

Pues seguramente, porque nos hemos relajado a la hora de comprar. Cuando uno tiene el presupuesto muy ajustado, se pasea por las estanterías del supermercado mirando precios. Sin embargo, con el tiempo y con menos necesidad se va perdiendo esta costumbre, y acabamos por ir añadiendo al carro las cosas que nos llaman la atención y nos apetecen, independientemente de la época del año y del precio marcado.

Atrás quedaron los tiempos en los que pagar 4€ por un kilo de tomates parecía un escándalo. Pero vamos a retomar la costumbre de mirar qué estamos comprando, y a qué precio. Comprar fruta y verdura de temporada, y a poder ser de cercanía, tiene las ventajas sumadas de menor precio, mejor sabor y más sostenible. Y, en general, si compras algo en una caja, con una lista interminable de ingredientes (y lo peor: con dibujitos infantiles y un sello de alguna asociación médica, como avisa Juan Revenga) tienes todas las papeletas para estar pagando de más por algo que directamente no deberías comer.

Bonus track: y ahora que tenemos más tiempo libre, se acabaron los pedidos a domicilio en los que acabas comprando cosas que no necesitas y al precio que no merecen con tal de llegar al mínimo necesario para el envío

Objetivo 3: Reducir el gasto en ropa

Si eres un buen Esencialista, sabrás que la clave para vivir una vida sencilla y organizada pasa por tener pocas cosas, y en particular, por no tener demasiada ropa. Si, además, has pasado por varias mudanzas y tienes poco espacio en casa, esto no es ya una buena práctica, sino una necesidad.

Limitar el guardarropa a una selección limitada de prendas es algo que tienen claro y se empeñan en demostrar tanto Mari Kondo como otros muchos antes que ella. Mira en tu armario: casi seguro que tienes suficiente. Como reto para este año, vamos a intentar no comprar NADA que no sea realmente, realmente necesario o atractivo. ¿Te apuntas?

Objetivo 4: Reducir el gasto en cosas para la casa

Mira cualquier imagen de algún blog de decoración o alguna cuenta de Instagram. Mira, por ejemplo, éste hashtag de decoración de Instagram. Todo es bonito, todo es cálido y acogedor, todo… ¡está lleno de cosas!

Estas fotos perfectas de revista son complicadas de imitar en la vida real de forma racional. Si te fijas, verás que hay pocos objetos personales y muchos, muchos objetos que no aportan gran valor más allá del estético. Que no es que haya que vivir en una celda monacal, pero perderse demasiado en estas cosas te puede llevar a lo contrario del minimalismo (aunque estéticamente estas fotos pretendan serlo), que básicamente viene a ser el llenar tu espacio de objetos que al final dificultan tu vida. Como buenos Esencialistas, este año intentaremos racionalizar lo que tenemos por casa y no volvernos locos comprando cactus de cartón para la estantería.

Y tú, ¿tienes algún objetivo de ahorro para 2019? ¿Cómo tienes pensado conseguirlo? ¡Cuéntanos tus ideas en los comentarios!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *