Nuestro plan de Independencia Financiera (y porqué nunca decimos cifras)

I feel like I could… like I could… take on the world!

Si lees algún blog americano sobre Independencia Financiera (o FIRE, como se abrevia normalmente en inglés) te habrás fijado en que es muy común que los autores hablen abiertamente sobre la cantidad de dinero que tienen, o lo que en inglés se llama «net worth», que viene a ser la suma de todos los activos que posees – bien sea en cuentas, en productos financieros o en inversiones inmobiliarias. Es frecuente que comenten cómo evoluciona su capital, cuánto y como han gastado cada año, e incluso que hagan actualizaciones periódicas de cuánto ganan o pierden según se mueve la bolsa.

A mí tengo que reconocer que es un tema que me da algo de pudor comentar. Primero porque no me gusta nada el término «net worth», que en español se traduce algo así como «lo que vales» y me suena un poquito a calcular el valor de una persona en función del dinero que tiene, lo cual me da así como un poco de asco. Pero además, creo que lo bueno del concepto de la Independencia Financiera es que es un término totalmente personal y adaptado al plan de vida de cada uno, y absolutamente desvinculado de ninguna cifra en particuar.

¿Por qué no hablamos de cantidades?

Se dice que alguien ha alcanzado la Libertad Financiera cuando su capital puede producir de forma pasiva un rendimiento igual o superior a sus gastos anuales. Es decir, cuando los intereses de tus cuentas, los dividendos de tus inversiones y todos los ingresos derivados de tus activos inmobiliarios cubren todos tus gastos y te dan para vivir sin tener que trabajar.

Y aquí la clave está en esas palabras: «cubren todos tus gastos», es decir, soportan tu nivel de vida. Así que la cantidad de dinero que necesitas acumular depende únicamente de cómo organizas tu vida y tus prioridades, y de cuánto dinero consideras que necesitas para vivir cómodo y feliz. Lo más importante, como comenta Fansworth en su post de (f)independencia Nunca es Suficiente, es saber cuándo no necesitas más dinero. De hecho, éste es uno de los motivos por lo que pensamos que el Minimalismo encaja tan bien con el concepto de Independencia Financiera: si puedes vivir con menos y reduces tus gastos, el camino a la libertad se hace mucho más corto.

Siguiendo con esa idea, creo que no tiene sentido hablar de Libertad Financiera en un contexto concreto de poder adquisitivo, ya que depende por completo de dónde vivas, cómo es tu familia, cuáles son tus circunstancias y tus intereses. No gasta lo mismo una familia de 5 que una pareja o una persona sola, ni gastas lo mismo al mes viviendo en Cádiz que en Madrid o en Barcelona o en Suiza.

Por tanto, lo que tenemos en común todos los aspirantes a la Independencia Financiera es nuestro objetivo de liberarnos de la famosa «Rat Race» y poder disponer de nuestro tiempo y nuestra vida para nosotros, frente al deseo de acumular y gastar dinero hasta el infinito. Y lo que no tenemos en común, ni es relevante, es cuánto dinero tenemos, ni cuánto gastamos al mes, ni qué consideramos que es lo mínimo que necesita alguien para vivir cómodamente.

De hecho, el hablar de cantidades concretas a veces lo que hace es marcar una separación, y que dejemos de vernos como compañeros en el camino. Por ejemplo, Sam Dogen en su blog Financial Samurai comenta que su sueldo base antes de dejar el trabajo era de 250.000 dólares, mas un bonus variable que le podía hacer ganar el doble fácilmente. Ya en este punto yo empiezo a pensar si realmente tengo algo en común o puede aportarme algo una persona con un nivel de ingresos tan diferente al mío, cosa que tal vez no me plantearía si no me contara cuánto gana. En otros artículos comenta cuál es su objetivo mínimo de ingresos pasivos para poder vivir, y calcula que unos 25.000 dólares es lo mínimo que necesita una familia en San Francisco… al mes. ¿En serio? No vivo en San Francisco, pero se me hace mucho dinero.

El caso opuesto le ocurre a Mr. Money Mustache, que cada año publica su balance de gastos (hace tiempo que no dice cuánto dinero tiene, que debe ser mucho), y normalmente ronda los 25.000 dólares anuales. Esto hace que reciba todo tipo de críticas por parte de gente que considera que es un tacaño miserable que vive como una rata con tal de ahorrar cuatro duros (cosa que no es cierta y no comparto en absoluto, pero esto da para otro post entero).

Resumiendo, el motivo por el que no hablamos de cantidades es que lo interesante es compartir ideas y procesos que nos ayuden a todos hacia nuestro objetivo final, que es la Libertad Financiera, sea cual sea nuestro nivel de ingresos y gastos. Los demás números ya se ajustan solos 🙂

Y dicho esto… nuestro plan

Hoy nos sentimos exhibicionistas, así que vamos a compartir con vosotros cuál es el estado a día de hoy de la familia Esencialista, financieramente hablando, y cuál es nuestro plan de vida. Sobretodo, por si os da alguna idea para la vuestra, y de paso por si se os ocurre alguna mejora que podamos implementar nosotros.

Después de 10 años haciendo nuestro balance anual, como os contamos hace tiempo en este artículo, hemos estimado que nuestro ahorro anual es X. Lo curioso es que a lo largo de los últimos 10 años nuestra vida ha cambiado mucho (hemos cambiado de casa tres veces, hemos aumentado la familia, hemos tenido inversiones y hemos dejado de tenerlas…). Sin embargo, el nivel de ahorro ha sido más o menos constante: X es aproximadamente el 65% de nuestros ingresos netos. Es decir, ahorramos más de la mitad de nuestros salarios netos sumados (el cómo, algún día os lo contaremos).

Aunque hubo un momento en el que tuvimos ahorros e inversiones, hace poco compramos la que es nuestra vivienda definitiva y ahora mismo tenemos una deuda de aproximadamente 7 veces esa cantidad X. Es decir, si conseguimos mantener el nivel de ahorro hasta el momento, tardaremos 7 años en devolverla, y en ese punto estaremos «a cero» para empezar nuestro plan de ahorro hacia la Libertad Financiera.

Cuando digo «a cero» realmente no es exactamente cierto, porque tenemos un piso -en el que vivíamos antes- que tenemos alquilado y nos produce unos ingresos que se suman a los rendimientos del trabajo. Ahora mismo nos ayudan a completar los salarios (disminuidos por reducciones de jornada y demás), pero si dejáramos de trabajar nos supondría unos ingresos al mes que hay que contar también. Eso, claro, suponiendo que lo alquilemos siempre: el rendimiento del alquiler no es muy alto, y además un piso genera unos gastos fijos que pueden ser un problema si por algún motivo se queda vacío.

Lo que hemos aprendido con la experiencia es que vivir en una ciudad cara como Madrid dificulta bastante el camino financiero, porque al final o alquilas (lo cual aumenta bastante tus gastos fijos) o acabas enterrando un capital importante en tu vivienda principal. No es dinero tirado a la basura – a fin de cuentas la casa la tienes-, pero ni te renta nada ni puedes hacer nada con ese dinero, ya que básicamente estás viviendo en él.

El caso es que dentro de 7 años tendríamos que empezar a acumular capital de cara a la Independencia Financiera definitiva. Es difícil en este punto calcular cuánto necesitaremos, ya que nuestra situación personal habrá variado mucho en 7 años, pero si conseguimos mantener el nivel de ahorro de X al año, probablemente necesitemos otros 7 años más para tener ahorrada la cantidad que se supone te asegrda la Libertad Financiera, que como bien explicaba Guillem de La Hormiga Capitalista en este artículo generalmente se calcula como 25 veces tus gastos anuales.

Por este motivo, nuestro objetivo a corto, medio y largo plazo es mantener controlados los gastos anuales a la cantidad que hemos venido gastando y no permitir que aumenten – de ahí nuestros objetivos para este año. Si conseguimos mantener los ingresos, llegaremos a nuestro destino en 7-10 años. Si conseguimos aumentarlos… llegaremos antes 🙂

Y tú, ¿tienes algún plan definido para alcanzar la Independencia Financiera? ¿Cómo vas progresando con él? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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