Minimalismo en el baño: Todo lo que NO necesitas (y lo que sí)

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Limpiar el baño es siempre un rollo, pero con menos trastos al menos acabas antes

Piensa en tu baño ideal. Piensa en el clásico baño de revista, ese que te gustaría tener en tu casa. Piensa en un lugar donde relajarte mientras te aseas, mientras te arreglas antes de salir a cenar, donde recuperas fuerzas con una ducha calentita después de un día agotador. Ese baño en el que estás pensando… ¿está lleno de trastos? En la repisa de la bañera o de la ducha, ¿hay 17 botes de champú y gel, la mitad de ellos medio vacíos? ¿Hay una estantería llena de botecitos, la mayoría de los cuales ya ni recuerdas para qué eran? En el cajón del mueble ¿hay 6 peines viejos, tres afeitadoras y setecientas muestras de cosméticos recogidos de los hoteles?

¿No?

El baño como espacio minimalista

Está claro que, aunque nos gustaría, no todos podemos tener un baño tan grande como un salón con un ventanal por el que entra luz a raudales. Pero eliminar todo lo innecesario y dejar un espacio minimalista y ordenado, fácil de recoger y limpiar, está al alcance de cualquiera.

Sin embargo, por algún motivo, apenas vemos espacios así. Incluso en casas donde el resto de habitaciones están libres de trastos y ordenadas, el baño suele seguir estando atestado de todo tipo de chismes… es como si no se le diera el respeto que se merece.

Pero el baño debería realmente valorarse como lo que ha sido siempre: un espacio íntimo donde disfrutar de tiempo para uno mismo. Muchas culturas antiguas han valorado este momento: las termas romanas, los hammams árabes o los onsen japoneses están pensados alrededor de este concepto. El culto al agua y la dedicación al propio cuerpo es un común a lo largo de la historia.

Si quieres contar con un espacio agradable y recogido, es el momento de plantearte convertir tu cuarto de baño en un espacio minimalista. Cuesta muy poco: como siempre, sólo hay que eliminar lo superfluo y quedarte con lo realmente necesario, lo que te aporta valor. Verás como, en realidad, son muy pocas cosas las que realmente necesitas.

Y la realidad es que la mayoría de las cosas que hacen de un baño un trastero son… productos cosméticos.

La cosmética convencional: ¿más tóxicos en tu vida?

Se ha calculado que una mujer española utiliza de media 15 cosméticos al día, y un hombre medio español utiliza 7. Cuando pienso en que estas cantidades, no entiendo nada … ¿de verdad son necesarios todos esos productos? ¿o es el marketing y las empresas de cosméticos las que nos han creado esta necesidad?

Utilizar una enorme cantidad de potingues no va a hacer que estemos más guapos, ni más limpios. Por el contrario, si son productos comerciales convencionales (que es lo que usa la mayoría de la gente), lo que ocurrirá es que estaremos introduciendo en nuestro cuerpo un cóctel nada saludable de todo tipo de tóxicos usados habitualmente en la cosmética no ecológica: disruptores endocrinos, derivados del petróleo y alérgenos que realmente no querrías tener ni sobre tu piel ni en tu torrente sanguíneo.

Nadie utiliza estos productos sabiendo que son tóxicos y que, lejos de aportar nada a la salud de tu piel, suelen empeorarla. Pero por algún motivo, se permite añadir una enorme cantidad de sustancias cuya toxicidad está demostrada, y otras muchas que no son tóxicas a nivel individual, pero sí lo son combinadas (lo que Nicolás Olea llama «el efecto cocktail» en esta entrevista indispensable que le hizo Marcos Vázquez en Fitness Revolucionario).

Sin embargo, usar productos de higiene personal es necesario… ¿cómo podemos reducir la exposición a estos tóxicos? La única solución posible es utilizar sólo cosméticos ecológicos o asegurarte de que los que utilizas sólo llevan ingredientes no tóxicos. Sin embargo, la cosmética ecológica es generalmente más cara que la convencional, como suele pasar (con honrosas excepciones). Y es complicado mantener este control leyendo las largas listas de ingredientes que lleva cualquier producto normal.

Por tanto, lo que nosotros hacemos y te recomendamos hacer también, es reducir drásticamente la cantidad de productos que utilizas. Elige bien unos cuantos indispensables que te gusten y en los que confíes, y descarta todo lo demás. Al reducir la lista de productos que utilizas, obtendrás todas estas ventajas:

  • Ahorro, porque no gastarás un montón de dinero en una enorme cantidad de productos que muchas veces terminan pasándose sin que los hayas utilizado por completo
  • Minimalismo y orden, porque no tendrás los armarios, repisas y estanterías del baño llenas de botecitos
  • Sostenibilidad, porque la mayoría de los productos que compramos vienen en plástico. Nosotros estamos intentando buscar alternativas, pero los productos que nos gustan no siempre vienen en envases de cristal. Si tienes que usar envases de plástico, al menos utiliza menos
  • Salud, y apoyo a marcas ecológicas y sostenibles que hacen las cosas de otra manera, porque si compras menos cosas puedes ser más consciente de lo que estás comprando, asegurarte que es un producto ecológico sin ingredientes tóxicos, y si además lo produce una empresa con conciencia ecológica, mejor que mejor.

Si, como nosotros, estás decidido a no ponerte encima sustancias indeseables, te recomendamos que revises la lista de ingredientes de los cosméticos que usas, poniendo cada uno de los que aparecen en el INCI en la web del Environmental Working Group, que te indica la seguridad de cada compuesto con un semáforo y un indicador de peligrosidad del 1 al 10.

Ahora sí: ¿qué necesitas en el baño?

Esto es muy particular y depende de las preferencias de cada uno, pero aquí va un ejemplo con lo que utilizo yo:

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Esto es lo único que tengo, de verdad. Con estos productos cubro todo lo que necesito. Son mis básicos, me sirven para todo y no tengo que gastar energía mental en pensar qué tengo y dónde lo he metido entre un maremágnum de trastos:

  • Un cepillo de bambú como éste
  • Una pastilla de champú sólido (éste de la foto es de Bara Cosmetics, pero voy cambiando, hay varias marcas estupendas)
  • Un suavizante ecológico sin siliconas
  • Una pastilla de jabón corporal ecológico (este es de Mádara, pero hay muchos). Nos sirve para lavarnos las manos en el lavabo, para el cuerpo en la ducha, e incluso para la cara si me he maquillado
  • Un perfume. No es ecológico, así que nunca me lo pongo sobre la piel, sólo en la ropa
  • Una pasta de dientes ecológica con flúor (sobre este tema hay controversia, pero de momento la uso con flúor)
  • Un cepillo de dientes de plástico. Sé que hay alternativas más sostenibles como los de bambú, pero mis encías necesitan un tipo concreto de cepillo suave
  • Un bote de manteca de karité ecológica y sin refinar, como ésta. ¡La manteca de karité vale para todo! Hidratante, para eccemas, para rojeces, para labios agrietados, para el pelo…
  • Una hidratante facial de Mádara, sólo la uso cuando la necesito
  • Una crema solar de cuerpo y cara sin filtros químicos (sólo en verano)
  • Un desodorante ecológico sin aluminio
  • Un esmalte de uñas. No es ecológico, pero he revisado la lista de ingredientes y son seguros
  • Una barra de labios, un lápiz de ojos en barra, una sombra de ojos y una máscara de pestañas, todos ecológicos

La foto que encabeza el post es una foto tomada de nuestro baño. No hay más que lo que se ve, que es muy poco. Las cosas de más uso están a la vista, y las de menos, en el cajón del armario bajo el lavabo. Como ves, no hay que hacer mucho esfuerzo para tener un espacio muy despejado y recogido. Y eso que tenemos niños, que suelen aumentar el caos en una casa.

¿Y qué no necesitas?

¿Has elegido ya los básicos indispensables? Pues lo que no necesitas es… todo lo demás 🙂

Si quieres leer un poco más sobre los tóxicos en la cosmética convencional, te recomendamos esta entrevista a Nicolás Olea en Organics Magazine. En Organics Magazine, además, encontrarás recomendaciones de productos ecológicos y libres de tóxicos.

Como siempre, estamos también en Instagram, como @esencialistas. Ahí publicaremos alguna foto de las pocas cosas que tenemos en el baño… ¡anímate y publica también la tuya! Y no olvides tagearnos 🙂

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