Mi experiencia sin usar champú

Cuenta la leyenda que una vez, hace mucho tiempo, estuve un año entero sin usar champú

Allá por 2014 estaba investigando alternativas más ecológicas y sostenibles a la cosmética convencional. Ya por entonces empezaba a oir que los productos habituales están cargados de aditivos con diferentes niveles de toxicidad, de los cuales no se tenía mucha información y que podían tener impactos negativos en la salud (alergias, en el mejor de los casos, pero cosas peores como disrupción del sistema endocrino, etc). Esto no aplicaba sólo al champú, sino a la infinidad de productos que la industria nos intenta vender como imprescindibles: cremas, mascarillas, desodorantes, perfumes y todos los potingues que se inventan cada año (aún me maravilla que todavía tengan más ideas para sacar como novedades en este campo).

Una alternativa obvia a estos productos convencionales es la cosmética ecológica, que utiliza aceites naturales y evita en la medida de lo posible los aditivos sintéticos más dañinos. Es todo un mundo, y además uno en el que merece la pena profundizar, pero tiene el inconveniente de ser con frecuencia mucho más caro (aunque no más caro que las marcas comerciales «de lujo», que no aportan nada más allá de un marketing elaborado y una presentación muy cuidada).

Por aquél entonces me encontré con el movimiento No Poo, que aunque tiene diferentes vertientes todas consisten en no utilizar champú, y sí emplear otras alternativas menos agresivas para el pelo y el cuero cabelludo. Me pareció que encajaba perfectamente con nuestra forma de vida Esencialista:

  • Ahorro: Aunque puedes comprar productos desde 1€ en el supermercado, al final siempre te acaban colando algún efecto maravilloso que justifique un precio mayor. Por cierto, que desde el punto de vista de aditivos y salud, los cosméticos ultra-caros de lujo llevan los mismos productos químicos baratos y poco saludables que los del súper de la esquina

  • Sostenibilidad: Mejor ni hablar del impacto ecológico de una industria química dedicada a fabricar cantidades ingentes de productos cosméticos que luego acaban en el agua. Y eso sin contar los envases de plástico en los que se transportan y almacenan

  • Minimalismo: Menos productos implican menos botes y menos trastos por medio del baño, menos energía dedicada a comprarlos y reponerlos cuando se acaban. Y menos cosas que transportar en un viaje

Principios del método No Poo

El argumento detrás de la tendencia No Poo es que la mayoría de los problemas del pelo (grasa, caspa, picor, cabello seco…) están realmente causados por los productos que se utilizan para lavarlo.

La creencia más común es que el cuero cabelludo produce grasa (sebo, para ser más correctos) que es lo que ensucia el pelo, y que es necesario eliminar. Para ello, se utilizan champús, que contienen sulfatos (los clásicos sodium lauryl sulfate y sodium laureth sulfate que aparecen en la mayoría de los geles, champús y pastas de dientes). Además de los sulfatos (que en realidad son tensioactivos utilizados para disolver la grasa y que se pueda eliminar con el agua del lavado), los champús incorporan otros muchos aditivos que tienen como objetivo conservar el producto y alargar su vida útil, además de mejorar su aspecto, color y olor. Estos aditivos muchas veces son los causantes de los problemas que el champú dice resolver, ya que a menudo producen alergias y sensibilidad (siendo el phenoxyetanol uno de los más frecuentes y que más alergias producen).

Pero la realidad es que el sebo no es un problema del cabello, sino que es necesario para protegerlo y forma parte de un cuero cabelludo sano. El problema no es el sebo en sí, sino el exceso de sebo que da el aspecto grasiento de haber metido la cabeza en una freidora. Y el exceso de sebo viene producido por -atención- la costumbre de eliminarlo constantemente de la cabeza.

Es decir, se trata de un círculo vicioso: las glándulas sebáceas del cuero cabelludo producen sebo, que eliminamos con el champú. Al quedarse el cabello sin sebo, las glándulas producen más, que eliminamos de nuevo. Este proceso, repetido una vez y otra, hace que el cuero cabelludo esté en modo overdrive, produciendo sebo a un ritmo mucho más elevado del que realmente sería necesario, en una carrera infinita a ver quién produce más y quién lo elimina más rápido.

¿La solución? Dejar de empeñarnos en eliminar algo que realmente tiene que estar en la cabeza.

Las diferentes alternativas al champú

La primera opción que encontré fue el método conocido como co-washing (que viene del concepto en inglés, conditioner washing). Consiste en lavar el pelo sólo con acondicionador, no con champú. El principio detrás de esto es que el acondicionador también lleva tensioactivos, pero mucho más suaves y en menor cantidad que los que lleva el champú, por lo que el pelo queda limpio pero no se elimina por completo el sebo. De este modo, se evita resecar el cabello, que sigue protegido por sus aceites naturales. En principio no me pareció una mala idea, pero sigue requiriendo utlizar productos, y tienen que ser ecológicos para no acabar con el mismo problema que se quiere evitar (exceso de aditivos no inocuos).

Otra alternativa muy popular es el método que consiste en lavar el pelo con bicarbonato y vinagre de manzana. El argumento es el mismo de siempre: evitar sulfatos agresivos que eliminan el sebo. Sin embargo, este enfoque no me convenció nada, porque el bicarbonato me suena a producto abrasivo, no me gusta cómo huele el vinagre, y no me parecía que fuera a simplificarme nada la vida (aunque barato sí que es, lo reconozco).

Y finalmente, encontré el método water-only. A pesar de que suena muy gorrino, no consiste en dejar el pelo sucio. Consiste, de nuevo, en eliminar sólo parcialmente el sebo con agua caliente, así como el resto de suciedad del cabello, que se disuelve con agua (sudor, polvo, contaminación, etc). Además, se complementa con un cepillado frecuente, que ayuda a distribuir el sebo desde la raíz a las puntas, cubriéndolo y dejándolo protegido e hidratado. Si se piensa bien, éste es el caso de los animales con pelaje, que a pesar de producir sebo y no eliminarlo con ningún producto, tienen el pelo lustroso y brillante, no grasiento. Porque el sebo, lejos de engrasar el pelo, lo mantiene sano.

Y por fin, mi experiencia

Cuando se decide cambiar la rutina de lavado del cabello, siempre hay que pasar un periodo de transición de pelo pringoso en el que más te vale no tener ningún evento social al que asistir. El motivo es que las glándulas sebáceas, que están produciendo grasa a todo motor, tardan un poco en darse cuenta de que ya no tienen que producir toda esa cantidad de sebo, porque ya no lo estás retirando con frecuencia. Ese periodo varía en función de cada persona, pero está alrededor de las dos semanas. Así que unas vacaciones son un buen momento para empezar.

Una vez pasado el periodo aceitoso inicial, efectivamente pude comprobar que al dejar de usar champú, el pelo no queda grasiento. Lavarlo con agua es realmente suficiente. Yo me lo seguí lavando con la misma frecuencia que lo hacía antes, pero sin utilizar ningún producto. Efectivamente, ¡era un proceso mucho más rápido y sencillo! Ya no necesitaba champú, acondicionador ni los productos posteriores que utilizaba para que mi pelo, que siempre estaba reseco, no se convirtiera en un afro.

El problema (siempre tiene que haber uno…) fue el cepillado. Es necesario cepillar el cabello a diario con un cepillo natural de cerdas de jabalí (sí, suena exótico, pero es el clásico cepillo de toda la vida). Y esto es perfecto para un pelo liso, pero deshace por completo el rizo de un cabello rizado, dejándolo sin forma (si tienes el cabello rizado sabes a qué me refiero). Así que, a pesar de tener el pelo limpio y suave, siempre lo tenía que llevar recogido porque con el rizo deshecho parecía una fregona. Tristemente, es así: el pelo rizado no se puede cepillar.

Un problema adicional es que cepillar un pelo lavado con agua hace que buena parte del sebo se quede en el cepillo, que es imprescindible lavar entre un cepillado y otro (sino, lo que acabarías haciendo sería añadir grasa a tu pelo, en vez de retirarla). Para mí, esto era un engorro: si el tiempo que ahorro al lavar el pelo sólo con agua lo pierdo lavando cada día el cepillo, ¿qué ventaja tiene?

Aún así, decidí mantener el experimento durante un año, que es el tiempo que me parece razonable para probar algo que tiene resultados a largo plazo. Una vez transcurridos los 12 meses de rigor, un buen día me lavé el pelo con champú de nuevo.

Finalmente, adopté la solución que sigo ahora: utilizo champú y acondicionador, pero sólo cosmética ecológica certificada. Esto da para otro artículo kilométrico de estos que nos gustan tanto a los Esencialistas.

Recomendación final

Mi recomendación es la misma que me aplico yo para casi cualquier cosa: lee, infórmate, y no te creas nada: ¡prueba tú mismo! Nadie como tú conoce tus circunstancias y tus necesidades. Prueba, adapta y aplica lo que te resulte útil. Además, este experimento no tiene riesgos: si lo intentas y ves que no funciona, o no te sientes cómodo, la solución es simplemente meterte en la ducha.

Dicho esto, si tienes algún problema capilar (caspa, exceso de grasa, pelo reseco…), sin duda alguna prueba a dejar de usar champú. Incluso si no tienes ningún problema, también te recomendaría plantearte alternativas a la cosmética convencional, porque el problema de los aditivos está ahí.

Si tienes el pelo largo y rizado, al igual que yo, no creo que el método water-only te resulte adecuado, por el inconveniente del cepillado que te he comentado. Si lo tienes largo y liso, mira imágenes en Google: la gente habla maravillas de este método, y puedo confirmar que realmente mejora la calidad y la salud del pelo.

Cuidado, eso sí, si tienes algún problema de dermatitis: a veces, el problema es que la piel se irrita precisamente por la presencia de la grasa, o de bacterias en el cuero cabelludo, y dejar de lavarlo realmente empeora el problema. Así que si es tu caso, te recomendaría probarlo (por si el origen es alguna alergia o sensibilidad a algún aditivo), y dejarlo si no te va bien. Conozco a una persona que vio la luz cuando descubrió que tenía alergia al phenoxyetanol. Pero también conozco a quien no ha tenido buen resultado… como digo, hay que experimentar.

Y tú, ¿has probado alguna alternativa al uso del champú? ¿Te fue bien? Y en caso contrario, ¿te animarías a probarlo? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

7 comments
  1. Hola, como comentario al tema cosmética, apuntó que para lavarse los dientes (soy higienista dental) es suficiente con la remoción mecánica de la suciedad (cepillado vaya), la pasta solo ayuda un poco, pero lo que realmente limpia es el cepillado, y si que es verdad que si tienes alguna patología ( sensibilidad o problemas de encías) las pastas específicas para esos problemas ayudan, pero es suficiente poner una bolita del tamaño de un guisante (yo uso incluso menos!!) Nada de llenar los cepillos a rebosar como salen en los anuncios, mejor para el planeta y para el bolsillo… Espero haberos ayudado, un saludo, me encantan vuestros artículos

    1. Hola Rocío!

      Pues nos interesa muchísimo este tema que comentas, porque en casa tenemos un poco de polémica siempre sobre las pastas con o sin flúor. Yo tengo la idea de que con que limpie un poco es suficiente, y que el flúor es más bien un tóxico que puede traer más problemas que beneficios. El otro Esencialista de la familia dice que los estudios demuestran que el flúor en la pasta es necesario ya que es lo que realmente evita las caries. Qué opinión tienes al respecto? Qué nos recomiendas?

      1. El flúor ayuda, pero como os he dicho en el otro comentario sobre todo le viene bien a la gente que tiende a hacer muchas caries, y como en todo el exceso también es perjudicial, en los niños pequeños no se recomienda mucha dosis, yo a mi hija de 3 años se los limpio sin pasta, y al mayor le empiezo a poner pero muy poquita, porque además los peques tienden a comérsela, jeje, de momento ninguno de los dos ha tenido caries y se de compañeros de cole que si, así que os digo que sobre todo el buen cepillado es lo que funciona, si son muy pequeños, dejarles que se los laven para que adquieran el hábito pero luego se los repasais vosotros. Un saludo

        1. Entendido! Nosotros también intentamos hacerlo como un juego y luego siempre repasando. De momento pasta sin flúor y buen cepillado. Muchas gracias por el consejo de experto! 😉

          1. De res!!

  2. Es tan bueno el articulo que me lo leí hasta el final…olvide hasta que soy calvo, pero igual lo comento con los cabelludos de la familia.

    1. Jajaja! Bueno, los hombres calvos también estáis muy guapos, y además no imaginas la cantidad de tiempo que ahorráis 🙂

      Un abrazo!

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