Independencia Financiera: qué habríamos hecho de otra manera (y qué no)

raiway

Si lo hubiera imaginado, habría comprado acciones de Apple

La vida es un largo aprendizaje, y muchas de las cosas que definen nuestra vida las incorporamos hace tiempo (como el yoga), mientras que otras las hemos encontrado hace relativamente poco (como el concepto de Independencia Financiera). Según se recorre el camino todo cambia, empezando por uno mismo, y yo diría que incluso hay cosas que tiene más sentido encontrarlas más adelante, cuando se está preparado para valorarlas adecuadamente.

Aún así, no puedo evitar sentir mucha envidia cuando veo gente más joven que ha tenido la suerte de empezar antes en cualquier cosa que requiere tiempo y madurez, porque imagino lo mucho que habríamos avanzado nosotros si hubieramos podido empezar en el mismo momento.

Por ejemplo, una de estas carreras de fondo que proporcionan más beneficio si se comienzan antes es la Independencia Financiera: el éxito se basa en obtener rentabilidad de los ahorros lo antes posible, así que cada euro invertido de manera temprana es un incremento en la rentabilidad futura. Cuando veo a gente jubilándose a los 30 años, pienso en cómo habríamos enfocado nuestra vida si la hubiéramos planificado desde el principio con este concepto en mente.

¿Qué habríamos hecho de manera diferente?

Lo primero y más importante, si hubiéramos conocido antes el concepto y contexto de la Libertad Financiera, seguramente no habríamos dedicado recursos a productos financieros que no nos aportaron gran cosa. En vez de perder el tiempo con inversiones especulativas o inversiones individuales en empresas cotizadas, habríamos empezado mucho antes a invertir en fondos indexados o de gestión activa value.

Ahora también me plantearía si merece la pena tener cuentas vivienda, porque no sé si la desgravación que suponen realmente son una ventaja frente a inversiones más rentables, especialmente teniendo en cuenta que tuvimos que devolver las desgravaciones cuando decidimos no comprar una casa en el momento más complicado de la burbuja financiera (si hubiéramos comprado en ese momento, con los precios muy inflados, el agujero habría sido mucho mayor).

Si hubiéramos tenido en mente la importancia del ahorro de cara a una Independencia Financiera temprana, posiblemente habríamos puesto aún más foco en gastar menos dinero. Aunque es verdad que nuestro estilo de vida está generalmente enfocado al gasto reducido, es posible que hubiéramos podido optimizar aún más con un objetivo concreto en un horizonte cercano. Hace tiempo nos dimos cuenta de que uno de los motivos de que la gente con pocos ingresos gaste mucho es precisamente esa falta de objetivo: si nunca vas a poder comprarte una casa, o nunca vas a poder dejar de trabajar, ¿merece la pena esforzarte en ahorrar 10 euros? Sin embargo, cuando esos 10 euros te acercan un paso más a una meta que ves realizable, es mucho más fácil concentrar tus energías en progresar hacia tu destino final.

Aunque esto depende de muchos factores que no estaban bajo nuestro control, tal vez habríamos intentado gastar menos dinero en vehículos. Comprar coches ha sido posiblemente una de nuestras peores decisiones financieras, pero como os comentábamos en este artículo, lo cierto es que en una ciudad grande y trabajando lejos de casa, un coche a veces marca la diferencia entre tardar media hora al trabajo o tardar una hora y media y no tener tiempo para nada más en el día. El que tuviéramos que malvender dos coches bastante nuevos y cambiarlos por otros se debió más bien a cambios en nuestra situación laboral y familiar que realmente no podíamos prever de ninguna manera.

Además de lo anterior, si hubiera conocido antes el entorno FIRE y las posibilidades que proporciona, tal vez hubiera intentando montar un negocio online o buscar una profesión más creativa y de tipo freelance en vez de un trabajo por cuenta ajena a jornada completa. Aunque nunca es tarde para emprender un camino nuevo, lo cierto es que es mucho más complicado cuando se trabaja todo el día en una oficina y se tiene a una familia a cargo. Un trabajo por cuenta propia requiere tiempo y energía, especialmente al principio, y eso son dos cosas que ahora mismo no tengo, pero que me sobraban hace 10 años. Un trabajo de ese estilo habría servido o bien para ganar más flexibilidad laboral, o bien para complemetar un trabajo convencional o tener un apoyo extra de cara a la Libertad Financiera (nunca viene mal tener un inrgeso extra para ampliar el colchón económico).

¿Y qué habríamos hecho del mismo modo?

A pesar de no haber leído nada sobre la Libertad Financiera ni libros como La Jornada Semanal de 4 Horas de Tim Ferriss, nuestro estilo de vida de manera natural siempre ha tendido hacia el Minimalismo, el Ahorro y la Sostenibilidad. Muchas de las decisiones que hemos tomado a lo largo de todos estos años de vida común han estado orientadas a esto, simplemente por principios y ética heredados de nuestros padres, incluso sin haber tenido en mente un objetivo concreto.

Por ejemplo, siempre hemos viajado por nuestra cuenta, buscando alternativas a los alojamientos y restaurantes habituales para turistas, saliéndonos de los trayectos convencionales e intentando vivir un poco como el resto de la gente de los lugares que visitábamos. Esto es algo que generalmente reduce mucho el gasto de un viaje, además de que es la forma en la que realmente nos gusta conocer sitios nuevos. Lo único que cambiaríamos si nos sobrara el dinero (Euromillones, ¡estamos aquí!) sería el viajar en Business, que es algo que probé una única vez y madre mía, that’s life. Como la comparación entre dormir tumbado en una cama o sentado en un taburete.

También hemos aplicado siempre los principios de Esencialistas, evitando gastar recursos y esfuerzos en lo que consideramos suplerfluo y centrándonos en lo que de verdad nos aportaba valor. Uno de los gastos más significativos en la vida adulta es una boda; sin embargo, nosotros nos centramos en lo que realmente valorábamos (la comida y un lugar agradable) y menos en lo que no nos parecía relevante (por ejemplo, ropa cara).

Desde siempre hemos tenido la costumbre de intentar hacer por nosotros mismos aquéllo que nos parecía posible abordar, y pagar por que lo hicieran otros cuando realmente no nos veíamos capaces de hacerlo por nuestra cuenta. En nuestra primera casa, por ejemplo, hicimos estanterías a medida, cabeceros de cama, pintamos y cosimos todo lo que pudimos. Lo que quedó fuera de nuestro alcance lo compramos o encargamos, pero siempre buscando algo asequible (no nos molestan los muebles de Ikea de cartón). Esto que no parece gran cosa realmente es un ahorro importante, como hemos comprobado cuando más adelante no nos ha quedado más remedio que pagar precios «habituales» (hablamos de miles de euros que estarían mejor dando rendimiento en un fondo en condiciones).

También hemos intentado siempre reusar y reutilizar, aprovechar cosas en buen estado que nos prestaban o regalaban, y del mismo modo donar o vender aquéllo que ya no necesitábamos, tal y como os contábamos por aquí. Esto siempre lo hemos hecho no tanto por sacar dinero (generalmente no es que se gane mucho), sino por ética y conciencia ecológica… ¡recuerda que reutilizar es mucho más sotenible que reusar! Por suerte, Wallapop y similares han facilitado mucho mucho el mercado de segundamano, pero incluso antes de esto ya teníamos la costumbre de compartir y heredar cosas con amigos y familia.

Y tú, ¿qué cambiarías de tu vida si pudieras viajar al pasado? ¿qué consejos le darías a tu yo de entonces? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *