Independencia Financiera: ¿el presente o el futuro de tus hijos?

Mientras escribía el otro día sobre nuestro plan de Independencia Financiera, me vino a la cabeza una idea a la que ya había dado vueltas muchas veces, aunque nunca me había sentado a pensar sobre ella con calma: ¿cómo afecta la Independencia Financiera a la vida de una familia? ¿Qué impacto tiene que los adultos de una casa dejen de ingresar dinero? ¿Qué obligación o responsabilidad real tenemos los padres de cara al futuro de nuestros hijos?

La Libertad Financiera es siempre un punto de compromiso. En determinado momento hay que decidir que ya se ha alcanzado el nivel de capital necesario, y en ese momento cortar las fuentes externas de ingresos. Decidir en qué punto dar ese corte no es sencillo y tiene muchas implicaciones, ya que determina para siempre tu futuro nivel de vida, tu margen de error y tu capacidad de resistir posibles problemas o altibajos de la economía, y con cuántos ahorros llegarás al final de tu vida. Y, evidentemente, esto tiene también un impacto directo sobre el soporte económico que podrás dar a tus hijos en el futuro, y qué tipo de cosas podrás proporcionarles.

El punto de corte es muy subjetivo y, como comentábamos en este artículo anterior sobre nuestro caso en particular, las cantidades concretas varían mucho de una persona a otra. Lo que para alguien es vivir con comodidad, para otro puede suponer un esfuerzo y un montón de privaciones. El capital que alguien considera suficiente para estar tranquilo puede suponer una fuente de estrés para otra persona, que tal vez necesite mucho más colchón y menos exposición al riesgo.

Igualmente, el nivel de ingresos condiciona mucho el ratio beneficio vs. esfuerzo de trabajar un año más. Para algunas personas, posponer la jubilación un año puede suponer la diferencia entre tener una vivienda para poder alquilarla -y por tanto obtener un ingreso adicional en el futuro- o no tenerla. Pero para otras personas, un año más de trabajo simplemente es un año de libertad perdido, y el incremento de capital resultante no merece la pena.

En nuestro caso particular, y teniendo en cuenta que no tenemos esos ingresos de 6 cifras que se ven en los aspirantes a FIRE en EEUU, siempre estamos haciendo ajustes de mínimos: viendo cómo podemos encajar nuestros ingresos y gastos para poder liberarnos de la dependencia de ingresos externos lo antes posible. En nuestros planes está conseguir unos rendimientos del capital que nos permitan no depender de un empleo, pero no contamos con tener un volumen acumulado tal que nos permita financiar la vida de varias personas más, adicionalmente a mantener a nuestra propia pequeña familia.

Y esto nos lleva a la idea del principio. Nuestros padres siempre nos han apoyado, no sólo con su tiempo y su dedicación (que es lo que más vale), sino también financieramente. Esto no significa que nos hayan costeado todo lo que se nos haya antojado, pero sí han estado detrás de todas las decisiones que hemos tomado en la vida. Tener soporte económico te da la posibilidad de tomar decisiones más libres que cuando tienes que cubrirte las espaldas por si vienen mal dadas. Es mucho más sencillo tomar decisiones valientes cuando sabes que lo peor que podría pasar, en el fondo, no sería tan malo.

A pesar de eso, nuestros padres no son ricos. Son parte de esa clase media española que tuvo la oportunidad de mejorar sus circunstancias considerablemente a través del trabajo. Han vivido una vida frugal y lo que han ahorrado a lo largo de su vida ha sido a base de esfuerzo y de disciplina financiera. De ese esfuerzo y dedicación nos hemos beneficiado nosotros, sus hijos, y ahora nos planteamos dejar de trabajar mucho antes de lo que ellos lo hicieron.

Por eso, nosotros llegamos a preguntarnos si no sería egoísta por nuestra parte el dejar de trabajar pronto a cambio de privar a nuestros hijos de ese soporte que nosotros sí hemos tenido. Nuestros hijos no podrán contar con nuestro apoyo para comprarse una vivienda, ni tal vez tampoco para financiarse un año de estudios fuera de España. Pero, realmente, ¿qué valorarán más cuando crezcan?

La conclusión a la que llegamos es que alcanzar la Libertad Financiera nos permitará contar con todo nuestro tiempo para dedicarles. Nos dará la posiblidad de acompañarlos en su camino, en buscar actividades que compartir con ellos, motivarlos y encontrar puntos en común que les hagan crecer. También nos permitirá dedicar un tiempo a lo que nos enriquece a nosotros, en vez de tener que elegir entre nuestro propio crecimiento y el suyo, una decisión que muchas veces hay que tomar cuando se cuenta con poco tiempo o poca energía (un resultado directo de tener que trabajar a jornada completa). A estas alturas es evidente que nunca podremos darles la holgura económica de la que hemos disfrutado nosotros, dos hijos únicos, pero sí intentaremos darles lo mejor que podemos darles como padres, que es nuestra dedicación y nuestra atención incondicional y no dividida -bueno, sí, dividida entre tres: que tener varios hijos multiplica unas cosas y divide otras :).

En fin, a los padres siempre nos está preocupando algo… ¿qué te preocupa a ti? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

¡Suscríbete a la newsletter!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *