Huerto Urbano: 6 cosas que NO te recomendamos hacer

Huerto urbano

Como ya sabréis los que hayáis leído nuestros anteriores artículos sobre el tema, como éste acerca de los motivos para cultivar tu propia huerta o éste sobre cómo comenzar un huerto urbano, este año hemos montado nuestro Huerto Esencialista.

Internet es una fuente inagotable de conocimiento (y de otras cosas que no vamos a comentar ahora), y hemos tenido la suerte de encontrar mucho contenido de calidad, como por ejemplo la web de Marta Rosique y Raúl Piqueras, Plantea en Verde. Gracias a recursos como los suyos, cualquiera puede iniciarse en la agricultura en maceta, aunque no tenga ni idea (como nosotros, dummies de ciudad e ignorantes del noble arte del cultivo de la patata).

Sin embargo, y como Marta dice desde el principio, cultivar un huerto requiere equivocarse muchas veces, y encontrar lo que de verdad te funciona a base de… fallar. De la experiencia se aprende, pero no sólo de la propia, sino también de la de los que intentaron algo antes. Así que, por si os sirve, aquí os dejamos algunas de nuestras meteduras de pata hortelanas, para que las evitéis vosotros si podéis (pero tranquilos: caeréis en otras).

Cagada number one: Sembrar tarde

Si vivís como nosotros en zonas de verano abrasador, olvidáos de sembrar cosas en medio del verano. El calor y la falta de agua no son buenas condiciones para una semilla pequeñita, y lo que seguramente ocurrirá (salvo que sean cultivos resistentes que esperan ser sembrados en épocas de calor) es que no broten, o broten pocas, o que los pequeños tallos que vayan saliendo acaben chuchurríos.

Esto aplica especialmente a los cultivos de brotes para ensalada (lo que se llama a veces “baby leaf”).

Así que aquí va la lección número uno: si vives en zonas de calor, NO siembres brotes de lechuga en verano. Siémbralos en primavera (para verano ya estarán fuertes y aguantarán mejor el calor), o espera a que bajen un poco las temperaturas.

Cagada number two: No elegir bien los cultivos

Si tienes un huerto pequeño, o especialmente si cultivas en macetas, elige bien las variedades que plantas. Nosotros escogimos unas zanahorias redondas que pueden ir bien si tienes poca profundidad de tierra (que NO es nuestro caso), y al final todo el esfuerzo acabó en unas zanahorias con un 10% aprovechable y un 90% de pezón incomestible. Además de que la maceta, bien profunda, se podría haber dedicado a otro cultivo que realmente lo necesitara.

Así que lección número dos: las zanahorias redondas no sirven para nada, ni te molestes. Si no tienes espacio, es mucho más rápido y satisfactorio plantar rábanos. Investiga bien el tipo de producción que da cada cultivo que quieras plantar, y elige los que dan frutos en cantidad y acorde a lo que necesitas. En un huerto pequeño, donde tienes 1 planta por tipo, no te puedes permitir variedades que te van a dar 1 fruto por maceta.

Cagada number three: comprar plantel de cosas que no funcionan en plantel

Cuando se empieza en el tema del cultivo en casa, uno de los problemas que se encuentran es que la reproducción por semillas parece un poco complicada. No es en vano, ya que las semillas recién brotadas tienen algunas necesidades de luz, agua y ventilación que pueden llevar al desastre si no se hace bien.

Comprar planteles es un poco más caro que semillas, pero es más sencillos y merece la pena muchas veces para huertos pequeños. En un paquete de semillas vienen muchas más de las que necesitas, y al final te cuesta lo mismo un plantel de una variedad que un paquete de semillas de las que usarás sólo unas pocas.

Eso sí, cuidado con los cultivos que no toleran bien el transplante, especialmente los de raíz (como las zanahorias, rábanos…). En ese caso, un plantel de zanahorias apretujadas que no puedes separar no da buen resultado, y puedes terminar con una maceta con un racimo extracompacto de plantas que no tienen sitio para crecer.

Así que lección número tres: entérate bien de los cultivos que salen fácilmente de semilla (zanahorias, rábanos…) y los que son más cómodos en plantel (ajos, cebollas…). ¡Y experimenta a tu gusto, claro!

Cagada number four: No saber tratar bien a los pepinos

El pepino es agradecido y si lo cuidas con cariño te dará muchos frutos, frescos y crujientes, nada que ver con un pepino blandurrio de supermercado. Eso sí, ten en cuenta lo siguiente:

  • Si vives en una zona con pocos insectos polinizadores, es imprescindible que polinices tus pepinos. Sólo hay que usar un pincel fino y pasarlo alternativamente de las flores masculinas a las femeninas (sin comentarios). Si no lo haces, NO TENDRÁS NI UN PEPINO. Las flores no polinizadas se secan y se caen sin más.
  • Si dejas los pepinos en la mata, crecerán hasta que sean más grandes que tú. Se harén enormes, dejarán a la planta sin recursos, y lo peor: estarán huecos y llenos de semillas. Es importante cogerlos cuando aún son pequeños, por mucho que te motive tener un superpepino gigante.

Así que lección número cuatro: poliniza tus pepinos y recógelos cuando aún están tiernos.

Cagada number five: No poner riego automático

Sí, lo sabemos: regar tu huerto temprano por la mañana es relajante, te da sensación de tarea bien hecha, es entretenido y hasta meditas un rato en plan zen. Te apetece hacerlo a diario. Puedes hacerlo por la mañana o al atardecer y es una tarea agradable.

Eso sí, si justo el día de calor se te olvida o te pilla fuera de casa, no te imaginas cómo puedes encontrarte tu huerto al llegar. Lo mismo si quieres irte de vacaciones. Te lo decimos por experiencia propia.

Así que, lección número cinco: aunque te dé pereza, un sistema de riego automático es relativamente barato y fácil de instalar. Cualquiera puede hacerlo, y si te apetece regar a tí puedes pararlo cuando quieras, pero tenlo a mano. Requiere un tiempo de ajuste, y si de repente te surge un viaje, no vas a tener tiempo de instalarlo, configurarlo y probarlo antes de irte.

Nuestro sistema de riego es de Gardena, disponible en tiendas como Leroy Merlin y también en Amazon.

Cagada number six: no entutorar bien los tomates

No sé si lo sabéis, pero las tomateras necesitan podado y entutorado. Nosotros no teníamos ni idea, pero parece ser cultura básica tomatera, así que aquí lo dejamos.

El podado da penica porque parece que te estás cargando ramas productivas de tu planta, pero merece la pena: la mata no producirá menos, y de hecho será más manejable.

El entutorado parece una chorrada cuando la planta no soporta el peso del fruto, pero os aseguramos que llegar un día y encontrarte la rama más hermosa y con los tomates más rollizos tronchada y en el suelo es desolador.

Así que lección número seis: no dejes ramas con frutos pesados sin entutorar, o puede que te quedes sin ellos justo cuando están a punto de madurar y dar deliciosos tomates rojos. Entutorar sólo requiere de un palo y un rollo de cuerda, y tu planta te lo agradecerá.

Y tú, ¿has cultivado algo alguna vez? ¿Qué errores nos recomiendas evitar? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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