Energía solar en casa (VI): Fotovoltaica en la práctica

¡Ya se acaba el verano! Viene el frío, los dias se acortan y llegan nubes de lluvia, y con todo ello empieza el descenso en la producción solar. Con Septiembre llega también el final de nuestra serie sobre energía solar en casa: hoy os traemos el último artículo, sobre temas prácticos de las instalaciones fotovoltaicas.

Te recordamos aquí todos los artículos anteriores, tanto si no los has leído (ya estás tardando) como si quieres disfrutarlos una vez más:

Por donde el sol no brilla

Uno de los primeros puntos a tener en cuenta es que para generar electricidad es necesario que a los paneles fotovoltaicos les tiene que dar el sol. Una vez dicha esta obviedad, aunque parezca una tontería es muy importante que los paneles están bien orientados, limpios y sin sombras, porque el rendimiento del panel cae signiticativamente cuando el sol no incide en el ángulo correcto o hay sombras aparentemente pequeñas, como una chimenea. Este punto es especialmente importante revisarlo en instalaciones urbanas, donde hay un montón de elementos que pueden hacer sombra.

Evidentemente, una vez orientados los paneles y eliminadas las posibilidades de sombra, si no hay sol poco se puede hacer. Hay varios factores importantes que reducen el rendimiento, y lamentablemente no tenemos control sobre ninguno de ellos:

  • Días nublados/días de lluvia: salvo rezar alguna novena al santo de turno, no tiene remedio
  • Días cortos y con el sol bajo, es decir, en invierno: tampoco se puede hacer nada. La gráfica de producción solar es una campana de Gauss (también llamada gaussiana), con los máximos en verano y los mínimos en invierno.
  • Contaminación/calima: muchos días soleados seguidos podrían parecer una bendición, pero lo cierto es que la producción solar se reduce, especialmente en entornos urbanos (por la acumulación de contaminación) y en lugares propensos a acumular calima (esa niebla pesada de los días de calor). El polvo sahariano que sufrimos en algunos lugares de España tampoco ayuda. Se soluciona con un día de lluvia o viento (como veis, la lluvia a veces sí es bienvenida)
  • Calor: como os comentamos anteriormente, temperaturas elevadas reducen la producción instantánea de los paneles solares (producción de pico), pero suelen estar asociadas a días largos de verano, así que en media la producción es mayor aunque haga calor.

Clean it up, baby

En en apartado anterior acabamos de comentar situaciones atmosféricas que evitan que el sol irradie los paneles solares. Pero no hemos comentado una muy obvia que no es atmosférica y, por suerte, sí está bajo nuestro control: la limpieza de los paneles.

La lluvia, los pájaros (cagones) y las partículas en suspensión en el aire acaban ensuciando considerablemente los paneles de la instalación solar, cubriéndolos de una película que en la práctica hace que el sol no irradie convenientemente las células fotoeléctricas. Es muy importante asegurar una adecuada limpieza de los paneles, para optimizar el rendimiento.

Si tienes una casa de campo y una instalación independiente separada de la casa, seguramente esté en el suelo y con una manguera y un cepillo o escoba puedes asegurar que quedan limpios de vez en cuando. Si la instalación está en el tejado y no tienes acceso de ninguna manera… mala cosa. Si puedes subir al tejado o tienes un acceso limitado (por ejemplo, desde una terraza), te recomendamos que te hagas con un cepillo telescópico con manguera como éste para darles una pasada de vez en cuando y así eliminar el barrillo que se acumula sobre el vidrio de los paneles. Un manguerazo a presión puede ser una alternativa, pero no se limpia tan bien como con un cepillado con agua.

El dichoso inversor

En los artículos anteriores sobre fotovoltaica os comentamos de pasada que uno de los problemas de las instalaciones fotovoltaicas es que requieren de un inversor para transformar la corriente contínua producida por los paneles en corriente alterna. El problema del inversor, además de ser un punto adicional de fallo y mantenimiento, es que… consume.

El inversor es en sí un aparato eléctrico activo, no pasivo, y tiene que estar enchufado para funcionar. En la práctica, consume en función del número de paneles conectados, y para una instalación como la nuestra de 6 paneles, equivale a unos 100W (como una bombilla incandescente encendida).

Esto en principio no supone un problema durante el día, ya que reduce el rendimiento global de la instalación, pero con una buena producción de 1,5KW no es especialmente significativo (inferior al 10%). Sin embargo, sí hay un momento en el que un consumo constante de 100W es un problema: durante la noche, cuando además no hay producción solar y se está consumiendo electricidad de la red.

La solución a este problema pasa por desconectar el inversor en las horas en las que no hay producción solar o es muy baja. En nuestro caso, no lo desconectamos los días nublados (sería demasiado complicado estar pendientes continuamente), pero lo desconectamos durante la noche y en las horas de baja producción (amanecer/atardecer).

Para controlar la conexión/desconexión del inversor, puedes optar por una solución sencilla, como hemos hecho nosotros, y enchufarlo a la instalación a través de un enchufe programable. Es una solución simple y efectiva, con el único inconveniente de que hay que ir adaptando las horas de conexión/desconexión en función de las horas de salida y puesta del sol.

Una alternativa más friki y complicada, pero igualmente efectiva, es controlar el inversor con una Raspberry Pi. Internet está lleno de foros donde los usuarios comparten cómo hacerlo (nosotros todavía no nos hemos atrevido, pero todo es ponerse).

Datos, datos, datos

Teniendo en cuenta todo lo anterior, la conclusión final es que es importante conocer en qué condiciones una instalación solar fotovoltaica produce más energía, y en qué condiciones produce menos. Esto permite tanto optimizar la situación en la medida de lo posible para maximizar la producción, y también algo muy importante y que a menudo se pasa por alto: adaptar el patrón de consumo para hacerlo compatible con la producción solar instantánea.

Esto, que suena tan complicado, en la práctica viene a ser saber a qué hora la instalación produce más electricidad y poner la lavadora a esa hora. Al final, habrá muchas variables que podrás controlar (a qué hora pones los eletrodomésticos, a qué hora puedes poner el aire acondicionado…) y otras que no (consumo constante de la nevera, o iluminación por la noche).

La clave, en resumen, es tener alguna forma de conocer en tiempo real la producción instantánea de la instalación. Y para ello, por suerte hay disponibles un montón de opciones, desde las más sencillas (un monitor colocado junto al inversor que te indica la producción instantánea de los paneles) como otras más complejas (un sistema que monitorice el flujo de energía en la entrada a la vivienda y pueda detectar si se está consumiendo energía del exterior o si se está inyectando a la red). Efergy tiene productos dedicados a esta tarea y están bastante bien de precio.

También hay soluciones que permiten conocer el consumo de los electrodomésticos de manera individual: esto es muy útil porque a menudo tenemos una idea poco clara de cuáles son los puntos de mayor consumo en la vivienda. A día de hoy existen enchufes inteligentes que monitorizan el consumo de los electrodomésticos conectados a ellos y envían la información a una app en el móvil. Personalmente el de TP-LINK me parece bastante interesante.

Y tú, ¿tienes o te planteas tener una instalación de generación fotovoltaica? ¿Qué te parece más complicado o te echa para atrás? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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