Energía solar en casa (V): Factura eléctrica y amortización de la inversión

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Otra semana más seguimos con el especial sobre la energía solar en casa, en esta ocasión vamos a hablar de la factura eléctrica y de cómo reducirla con una instalación fotovoltaica. Es conveniente leer antes el primer post a modo de introducción con conceptos básicos, luego el segundo sobre las diferentes maneras de aprovechar la energía del sol, también la tercera entrega donde comentábamos la generacion termosolar o fototérmica y sobre todo el cuarto sobre la generación fotovoltaica.

Las energías renovables llevan mucho tiempo en las noticias, pero si hace 10 años lo que se llevaban eran los huertos solares, ahora lo que está pegando fuerte son los paneles solares en las viviendas. Antes de lanzarse a lo loco a llenar de paneles la casa, porque intuitivamente es lo más sostenible y lo que permite ahorrar (y por tanto es un paso más en la independencia financiera), hay que considerar una serie de cuestiones. Y qué mejor que empezar entendiendo la factura eléctrica.

La factura eléctrica

Entender la factura eléctrica es fundamental a la hora de instalar paneles solares. Si no la entendemos es complicado saber cuánto se puede ahorrar con la energía solar fotovoltaica.

La factura eléctrica en España es bastante compleja. Por un lado tenemos una parte fija, llamada también potencia contratada. Por otro una parte variable, que es la energía consumida. Y luego están los impuestos.

La parte fija es un coste que hay que pagar mes a mes independientemente de lo que consumamos. Es decir, si nos vamos de vacaciones y bajamos el interruptor principal, esta parte fija hay que pagarla. El coste de la parte fija es proporcional a la potencia contratada. Si tenemos contratada mucha potencia (por ejemplo porque queremos encender a la vez la lavadora, el lavavajillas, el horno, el secador y el aspirador) pagaremos más de fijo.

Por otro lado está la parte variable, la de la energía consumida. Aquí el coste sí depende de lo que se use la electricidad. A más uso, factura más elevada.

Los impuestos son un porcentaje del total, así que son más altos cuanto más coste fijo y variable tengamos.

La parte fija y variable de la factura a su vez se subdividen, a su vez, en otros componentes. No parecen importantes ahora pero más adelante los mencionaremos. Por el lado la parte fija, el coste de la potencia contratada, se divide en peajes de acceso y margen de la comercializadora. Los peajes de acceso lo que hacen es pagar el coste de la red (capacidad disponible en la red, transporte, etc.) y el margen de la comercializadora es lo que gana la compañía de la luz con la que tenemos el contrato por prestarnos el servicio.

En la parte variable, de energía consumida, pasa algo parecido. El precio se divide en peaje de acceso y precio de la energía. Los peajes de acceso pagan los costes de la red y el precio de la energía la propia generación de la electricidad.

Aunque ya lo dijimos en nuestro post de suministros es conveniente recordar de que la mejor opción ahora mismo (tengamos o no paneles) es tener una tarifa regulada (llamada PVPC) con discriminación horaria (DHA).

Posible rebaja de la factura

Imaginemos por un momento que instalamos paneles solares. Lo que vamos a conseguir con ello es que durante las horas de luz del día se genere energía, y por tanto en nuestra factura veremos que se reduce el consumo de la misma (ya que se está consumiendo de la producción de los paneles).

Si estudiamos una factura cualquiera lo habitual es que la mitad de la misma (ya con los impuestos) corresponda a la parte fija y la otra mitad a la parte variable. Por tanto en un caso ideal de que logremos reducir el consumo de energía externa al mínimo seguiríamos, como poco, pagando la mitad de la factura de la luz.

El consumo de electricidad puede no ser igual en todo el año y por tanto para hacer un cálculo de lo que se puede ahorrar es conveniente coger las facturas de todo un año y mirar lo que se ha pagado de término fijo y variable. La suma de todo el variable es el posible ahorro que se podría obtener al instalar paneles. Este es el máximo ahorro, pero ya os adelanto que no es posible llegar a tanto.

Existe otra forma de ahorrar en la factura y es reducir el término fijo. La forma de hacerlo es reduciendo la potencia contratada. Si se tiene calefacción eléctrica es complicado, ya que normalmente requiere mucha potencia (unos 10 KW). Pero si no, lo normal es tener contratado 4,6 KW o 3,45 KW. Si tenéis más ya podéis ahorrar, el cambio de potencia debería ser gratuito y la reducción de la factura mes a mes es apreciable.

Con paneles solares recomendaría 3,45 KW, teniendo en cuenta que un día nublado a lo mejor no se pueden poner todos los electrodomésticos a la vez. Pero de eso vamos a hablar más adelante. De todas formas la diferencia entre tener contrado 3,45 KW y 4,6 KW es de unos 50 euros al año, tampoco para tirar cohetes.

Energía solar fotovoltaica

Una vez que tenemos paneles solares instalados en casa estarán generando energía eléctrica. Pero esta generación no es constante. Normalmente (y dependiendo de la latitud, no es lo mismo Almería que Asturias) la generación de electricidad tiene una gráfica gausiana. Cuando sale el sol los paneles empiezan a generar, al medio día hay un pico, y por la tarde va bajando hasta que se pone el sol.

La diferencia entre verano e invierno es importante, ya que en invierno hay muchas menos horas de sol. También hay más días nublados, y si los paneles no reciben sol no producen nada. Unas nubes densas hacen que la producción caiga a cero.

Por otro lado los paneles producen menos con el calor, así que en contra de nuestra intuición diremos que se producen picos de potencia más altos durante la primavera y el otoño que en verano. Sin embargo como en verano hay más horas de luz, a lo largo del día se produce más energía en total.

Amortizar la instalación solar

A la hora de analizar la instalación de los paneles solares es común hablar de la amortización de los paneles. Hay que tener en cuenta que instalar los paneles tiene un coste, y esta instalación genera un ahorro. Cuando el ahorro acumulado mes a mes llega a cubrir el coste de la instalación se puede decir que la inversión ya está amortizada. Y a partir de ahí se puede hablar de rentabilidad.

Está claro que para que la inversión sea rentable la vida útil de los paneles (y demás equipos, como inversores) tiene que ser superior al periodo de amortización, de lo contrario no será una inversión rentable.

Cuando se pide a una empresa instaladora de paneles solares que haga un presupuesto siempre incluirán un documento técnico que hablará de los ahorros y de la amortización. Seguramente sea excesivamente optimista, ya que quieren vender. Hay que recordar que lo máximo que vamos a poder ahorrar cada año es la parte variable de la factura y quizá un poco del término de potencia fijo si decidimos rebajarlo. Pero en general, y aunque la prensa parece indicar lo contrario, la electricidad es barata.

Haciendo unos números: para una factura mensual eléctrica de 60 euros al mes se podría ahorrar unos 400 euros al año como máximo (la mitad de la factura anual más un pequeño ahorro extra por rebajar la potencia contrada). Una instalación de unos 6 paneles cuesta alrededor de 4.000 euros, y con esto se tendría una producción de unos 5 KWh al día en invierno y del doble en verano (datos de Madrid) siempre que no haya muchos días nublados. No será suficiente para ahorrar los 400 euros pero con la nueva regulación quizá sí. Sin ahondar mucho en estos números se puede ver que la amortización es de unos 10 años. La vida útil de los paneles ronda los 25 años y por tanto la inversión es rentable. De hecho en 25 años se ahorrarían unos 6.000 euros, lo cual es una rentabilidad del 150% (en 25 años), lo que equivale a un 3,8% al año (aplicando la fórmula del interés compuesto).

Los números no son espectaculares pero también es cierto que se está ayudando a que la producción de energía sea renovable. Hay que tener en cuenta que estos cálculos son algo burdos, a mano alzada. La rentabilidad puede ser mayor si los precios de la electricidad suben. Puede ser también mayor si hay cambios en el sistema eléctrico y se rebaja el término de potencia (cosa que puede llegar a pasar, a cambio de unos costes variables más altos). También podrían variar si varía el consumo eléctrico (por ejemplo, poniendo un aire acondicionado que consuma justo en verano el exceso de potencia producido). Es complicado hacer predicciones a tan largo plazo.

Otro tema interesante es la regulación legal de los paneles individuales. Hasta hace poco era obligatorio tener un aparato que impidiera los vertidos a la red. Es decir, si en un momento dado los paneles estaban produciendo 1 KW y no se estaba consumiendo, el exceso no se podía verter a la red eléctrica. Además hacer una instalación requería unas licencias con un coste que aumentaban el plazo de amortización y bajaban la rentabilidad.

Desde hace unos meses esto no es así. Ahora los trámites son más económicos y se puede vertir a la red. Y la compañía eléctrica que nos distribuye nos tiene que “pagar” por esa energía vertida. Realmente no se realiza un pago, sino que que nos descuentan este importe de lo que consumamos.

Si estamos en la tarifa PVPC el precio de compra está regulado, y el precio es parecido al que nos venden la electricidad. Eso sí, como comentamos antes la parte de energía variable se compone de peajes de acceso y coste de la energía. Y lo que nos pagan es el coste de la energía.

Es decir, si nos están cobrando más o menos 15 céntimos por KWh consumido, lo que vertamos a la red nos lo comprarán a 7 céntimos. Lo bueno es que si tenemos tarifa por discriminación horaria los peajes de acceso por la noche son prácticamente nulos y el coste de la energía que nos cobran rozan esos 7 céntimos por KWh. Por tanto es ideal: producimos por el día cuando hay sol, usamos lo que necesitamos, lo que no se vierte a la red y por la noche lo que consumimos tiene descontado lo que se ha vertido.

La única pega de la nueva regulación es que se hace mes a mes y no se acumula. Es decir, si nos vamos en agosto de vacaciones y producimos mucha energía que no consumimos, ni siquiera por la noche, la perderemos, ya que no se acumulan saldos para el mes siguiente.

Baterías sí o no

Todo lo que he explicado hasta ahora es suponiendo que no se instalan baterías. Es decir, estoy contando con que lo que producen los paneles o se consume o se vierte a la red. Poner baterías tiene otras implicaciones como ya hablamos en el anterior artículo de la serie.

Primero, si se ponen baterías es posible desconectarse completamente de la red, ya que cuando sea de noche o haya sol seguimos teniendo producción eléctrica (de las baterías). Por tanto el ahorro disponible es mayor.

Sin embargo las baterías tienen sus pegas. Por un lado si hay muchos días nublados nos podemos quedar sin energía. Por otro tienen más mantenimiento que los paneles (que básicamente no tienen). Las baterías de plomo no se pueden dejar agotar mucho o la vida útil será baja. Las de litio se degradan menos, pero son muy caras.

Además ahora que por ley las distribuidoras recompran la energía no consumida es como si la red fuera una batería sin las pegas de las de verdad. Eso sí, puede que esta recompra de la red baje de precio en el futuro.

En definitiva, mientras las baterías no bajen de precio yo no las recomendaría a no ser que sea una segunda vivienda que se use poco y no se quiera tener un gasto fijo de conexión eléctrica o que dicha vivienda esté en una zona muy rural y la acometida eléctrica tenga un coste muy alto.

¿Esperar a que bajen?

Llevamos tiempo leyendo en la prensa que los paneles no paran de bajar de precio. Por tanto podría pensarse que es mejor esperar a que sean aún más baratos para hacer la instalación. Nosotros creemos que no merece la pena.

En una instalación de paneles fotovoltacios el precio de los paneles no es el gran gasto, al menos ya no. Están los inversores, la instalación, los soportes donde van los paneles, la instalación eléctrica, los trámites… estos elementos no tienen pinta de que vayan a bajar de precio y por tanto no tiene sentido esperar.

Coste social

Un problema de instalar paneles solares es que, aunque sea sostenible a nivel ambiental, no lo es tanto a nivel distributivo como sociedad. El sistema de generación centralizada de energía es bastante justo para todos, lo que es una pena es que nuestras centrales sean en general “sucias”.

Instalar paneles solares requiere una inversión inicial importante y solo las personas con más medios económicos podrán hacerle frente. Además, estas personas consumirán menos energía y pagarán menos costes del sistema. Pero muchos de los costes son fijos, y hay que pagarlos entre todos. Por tanto la gente menos favorecida y que no tiene capacidad de instalar paneles individuales o colectivos podría ver cómo su factura aumenta si las eléctricas ven reducidos sus ingresos por consumo.

Sin embargo puede que el futuro de la red eléctrica se base en que las compañías eléctricas instalen paneles en nuestras casas, financiadas por su músculo económico, con baterías distribuidas y gestionadas por ellas, con el apoyo de ciertas centrales algo más sucias pero menos numerosas que en la actualidad. Por tanto no está claro que el coste social sea tan alto.

Después de leer este artículo, ¿te planteas tener una instalación de generación fotovoltaica? ¿Has cambiado de opinión sobre los ahorros de este tipo de instalaciones? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

2 comments
  1. Otra interesantísima entrada, gracias.
    Revisa el número del título, debería ser el V y no el IV .

    Nosotros estamos convencidos, a la espera de que nos lleguen presupuestos para ver si llegamos jeje.
    Lo que sí puedo comentar desde mi corta experiencia (acabamos de empezar), es lo complicado que resulta encontrar una empresa profesional y solvente. Quiero decir, no hay (o no encuentro) información referente a empresas desde la perspectiva del cliente.
    No estaría mal tener un foro donde la gente comenté sus experiencias, no ya sólo con el cambio de tener paneles o no tenerlos, sino también de empezar a buscar, calcular y evaluar los diferentes instaladores que tenemos (creo que van a empezar a salir como setas pequeñas empresas al calor de la nueva legislación).
    Esto es una idea para un posible foro, me apunto el primero a comentar cómo nos va.

    Un saludo y ánimo con el blog.

    1. Woops! Fallo en el título! Corregido 🙂

      Pues ya nos cuentas qué tal con lo que te ofrezcan… La verdad es que es una inversión significativa. A nosotros nos pilló con la compra de la casa y de alguna manera se diluyeron un poco los gastos, pero desde luego que no es poco. Y en cuanto a rentabilidad… Bueno, tampoco es el gran negocio. Sale rentable pero hay inversiones mejores. Es también una cuestión de principios.

      De foros hemos visto alguno, que no sé si son independientes pero tienen muchos usuarios y no podrían intervenir en todos los hilos, así que parecen fiables. Echa un vistazo a solarweb.net a ver si hay algo que te interese… La gente a veces comenta instaladores. Te puedo decir el nuestro, pero es en Madrid, no sé yo si tendrán también en Barcelona.

      Un saludo! Gracias por leer!

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