Energía solar en casa (III): Generación termosolar

energia termosolar

Por dejarlo claro antes de empezar, creo que soy la única persona que llama a este tipo de energía solar “fototérmica”. La mayoría de las veces se ve escrito como “termosolar”, aunque a mí me parece más claro el término fototérmica como contraposición a fotovoltaica.

En cualquier caso, hoy hablamos de calentar cosas con la luz del sol. Allá vamos.

Tipos y usos

Como su propio nombre indica, las tecnologías de energía solar fototérmica se basan en la obtención de calor a partir de la radiación solar. La generación fototérmica es uno de los dos posibles tipos de instalación para generación solar que puedes tener en casa, aunque el uso doméstico no es ni mucho menos el único que tiene (aunque sí el más conocido para la mayoría de la gente, ya que es el que se puede ver con más frecuencia).

Nosotros vamos a centrarnos en los sistemas individuales, porque son los que nos interesan como apoyo a un estilo de vida sostenible, es decir, están directamente bajo nuestro control. Pero antes de continuar, vamos a repasar muy rápidamente las otras alternativas, porque son también muy relevantes aplicadas a la sostenibilidad global.

Las instalaciones de producción de energía solar térmica se pueden dividir en baja, media o alta temperatura, dependiendo principalmente de la tecnología de concentración y captación del calor que tengan, y de ahí se deriva directamente su uso:

  • Las de baja temperatura son las instalaciones de consumo doméstico, que son las que os contamos en detalle en el siguiente apartado. Básicamente consisten en un sistema de tubos o depósitos por los que pasa un fluido (normalmente agua), que se calienta. Fin de la historia.
  • Las de media temperatura son algo más complicadas, y se usan principalmente con fines industriales, como el secado de alimentos, el lavado de tejidos, etc. Siguen siendo similares a las de baja temperatura, aunque los elementos que captan el calor son capaces de concentrarlo más (de ahí lo de mayor temperatura)
  • Las de alta temperatura son ya otro cantar. Mientras que las dos tecnologías anteriores siguen siendo generación solar pasiva -que, como os contábamos en el artículo anterior, usan directamente el calor obtenido del sol sin transformarlo en ningún otro tipo de energía-, las tecnologías de alta temperatura se suelen utilizar para generar electricidad en centrales eléctricas termosolares. Es decir, de manera similar a las centrales térmicas de gas y carbón, el calor obtenido del sol se utiliza para generar electricidad. Estas tecnologías son, por tanto, de generación activa (transforman el calor en electricidad, aunque no son fotovoltaicas).

 

Si queréis profundizar más en este tema, que es realmente interesante, tenéis este interesante artículo de la Wikipedia sobre energía solar fototérmica. A nosotros nos encanta el tema de las centrales solares, porque tienen sistemas de captación de calor futuristas y muy ingeniosos: espejos parabólicos, torres de concentración y todo tipo de chismes que consiguen temperaturas capaces de fundir metal simplemente a partir de la radiación que se recibe del sol.

Aunque bien pensado, esto no sorprenderá mucho a cualquiera que se haya metido en el coche después de tenerlo un par de horas al sol en verano. Yo qué sé.

Generación fototérmica en casa

Volviendo a lo práctico, las instalaciones caseras tienen normalmente uno (o más) de los siguientes objetivos:

  • Calentar agua de consumo (la que sale por el grifo)
  • Apoyo a la calefacción
  • Calentar el agua de una piscina (un clásico en los países en los que la temporada de baño es muy corta)

 

Realmente el principio es muy sencillo: simplemente se necesita algún mecanismo que haga que el sol caliente el agua. Nada más.

Este tipo de instalaciones pueden ser de dos tipos:

  • De circuito abierto: el agua que se va a utilizar es la que pasa por el sistema de calentamiento directamente
  • De circuito cerrado: el agua que se calienta no se usa directamente, sino que se usa para calentar a su vez el agua de un depósito

 

Cuando lo que se quiere es calentar el agua de consumo (para ducharse, por ejemplo), se puede instalar un sistema de cualquiera de estos dos tipos. Es cierto que generalmente los de circuito abierto dan más problemas de mantenimiento, por temas de congelación en invierno y de acumulación de sales y cal.

A día de hoy, la normativa de edificación española, con el objetivo de cumplir con los límites de emisiones del protocolo de Kyoto, obliga a tener sistemas de calentamiento solar del agua de consumo. De ahí estas curiosas instalaciones de placas con un depósito cilíndrico que se ven en muchos chalets nuevos (si una casa es antigua, no hay ninguna obligación de instalar un sistema de este tipo).

Cuando el objetivo es apoyar de manera solar a la calefacción de la vivienda, la instalación es siempre de circuito cerrado. El motivo es que el sistema de calefacción de una casa es un circuito cerrado de por sí, y el sistema solar se usa simplemente del mismo modo que se usaría una caldera.

Para calentar el agua de piscinas, normalmente se usan instalaciones de circuito abierto: el agua de la piscina entra a la instalación, se calienta y vuelve a la piscina. Parece una tontería, pero estos sistemas aprovechan tan bien el calor, que generalmente se usan para calentar el agua cuando las temperaturas exteriores han bajado demasiado, pero incluso en países como Alemania normalmente hay que desconectarlos en los dos meses principales de verano, o te convierten la piscina en una sopa.

Instalaciones para generación solar

Como comentábamos, las instalaciones para generación solar térmica simplemente necesitan un sistema que permita que el agua se caliente al sol. Normalmente son una serie de tubos negros, para mejorar la absorción, dentro de una carcasa de cristal transparente que produce efecto invernadero para incrementarla aún más.

De hecho, si no estás muy al tanto de las tecnologías de generación disponibles, es posible confundir las placas solares fototérmicas y las fotovoltaicas, porque pueden ser muy similares por fuera (una placa oscura cubierta de vidrio).

Una instalación muy típica es la compacta, en la que se instala una placa solar térmica con un depósito encima. Es la que os comentábamos que se suele poner en viviendas nuevas, y es inconfundible.

Por cierto, un comentario importante si os preocupan estos temas: los paneles de generación termosolar son mucho más eficientes que los fotovoltaicos, y su fabricación tiene mucho menos impacto ambiental. AHí lo dejamos.

Y finalmente, están las instalaciones caseras ad hoc, que tienen como límite la imaginación de cada cual. Es decir, si eres capaz de conseguir que el sol le de a algo que se caliente mucho, puedes aprovecharlo para calentar agua. De hecho, conocemos de primera mano un sistema de calentamiento de agua de una piscina que su dueño construyó con 50 metros de manguera negra. Todas las vueltas de la manguera están encima de la típica pérgola de jardín para que le dé el sol bien, asi que además de calentar el agua, producen sombra. Efectivo al 100%. ¿Estético? No tanto.

¡Y esto es todo por hoy! ¿Te plantearias tener una instalacion termosolar de este tipo? ¿Qué inconvenientes le ves? ¡Cuentanoslo en los comentarios!

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