Cuando desplazarse al trabajo no es sostenible

ir al trabajo

A veces no es sostenible, rentable ni razonable, pero no hay otra alternativa

Los seres humanos en general y los españoles en particular nos quejamos mucho del trabajo, pero algo de lo que nos lamentamos poco a pesar del impacto tan negativo que tiene en nuestras vidas es el propio desplazamiento (en inglés tienen una palabra para definir esto: commuting, que significa «desplazarse al trabajo», tal cual). En una ciudad grande, el tiempo medio empleado en llegar al lugar de trabajo es de 50 minutos, lo que significa que hay mucha gente que está aguantando trayectos incluso más largos.

Es curioso que habitualmente no se tenga en cuenta el coste que supone este desplazamiento. Y no es poco, porque es además un coste con varias vertientes:

  • Coste en tiempo: una persona que necesita una hora para llegar a su lugar de trabajo, está en la práctica trabajando dos horas gratis al día. Dejadme que lo repita, porque es impresionante: dos horas gratis sobre una jornada de 8 horas es un 25% más de trabajo no remunerado. Por no hablar, además, de que eso resta tiempo de la vida personal del trabajador -tiempo que por el contrario se usaría para el descanso, o para el ocio, para aprender algo nuevo o para pasar más tiempo con la familia.
  • Coste en energía mental (y física): Alguien que llega al trabajo después de una hora de atasco, o de una hora en un medio de transporte público apretujado cual sardina en lata, llega ya medio derrotado. A primera hora de la mañana ya ha malgastado un montón de energía que podría usar para ser más creativo, para trabajar mejor o simplemente para trabajar de mejor humor.
  • Coste en dinero: Si tienes que desplazarte una distancia considerable, el coste económico es significativo y en la práctica debería considerarse como una reducción de sueldo. Trayectos de más de 30 kilómetros pueden suponer fácilmente gastar un depósito de gasolina a la semana, es decir, aproximadamente 200€ al mes. Esa cantidad es la diferencia entre llegar a fin de mes o no llegar, o entre tener un volumen creciente de ahorros o no tenerlo. Si tienes la posibilidad de desplazarte en transporte público será algo menor, aunque un abono mensual en una ciudad grande normalmente no baja de 50€. Y a esto hay que sumar los costes indirectos derivados de pasar más tiempo fuera de casa (por ejemplo, tener que pagar horarios ampliados en colegios).

Hasta aquí, el problema es fácil de identificar, pero encontrar una solución es bastante más complicado. Mr. Money Mustache, uno de los mayores detractores del uso del coche para ir a trabajar, plantea en su artículo titulado The True Cost of Commuting únicamente dos opciones: o bien vivir cerca del trabajo, o bien trabajar cerca de casa. Esto parece obvio y se dice rápido, peeero:

  • Vivir cerca del trabajo es tarea casi imposible teniendo en cuenta que cambiar de empleo con relativa frecuencia es bastante habitual. Incluso sin cambiar de empresa, no es raro acabar cambiando de ubicación cada pocos años. Sin ir mas lejos, en 14 años de vida laboral yo he cambiado 7 veces de oficina, a menudo en edificios situados en extremos opuestos de la ciudad. Cambiar de vivienda con semejante frecuencia hubiera sido totalmente inasumible: comprar casa cada pocos años es absurdo, no sólo por los costes de compraventa, transmisiones patrimoniales, etc, sino que a ver quién encuentra una vivienda adecuada con ese margen de tiempo. Pero ni siquiera tiene sentido hacerlo aunque vivas de alquiler: quien haya hecho una mudanza completa sabe de qué hablamos. Por no hablar de que si tienes familia o pareja, no tienes la libertad de vivir donde mejor te venga. Tu pareja puede tener un trabajo que coincida o no con el tuyo, y cambiar a los niños de entorno y colegio a cada poco no es precisamente recomendable
  • Elegir un trabajo cerca de tu casa es una utopía, y lo digo yo que trabajo en un sector relativamente próspero. Bastante suerte tienes si puedes mantener un trabajo con un horario que no sea infrahumano y un sueldo que no roce la estafa, que es lo que más abunda ahora en la mayoría de los sectores. No digo que no haya gente capaz de encontrar un buen empleo (o más de uno), pero a día de hoy la realidad en España es que normalmente no tienes encima de la mesa varias ofertas como para elegir la que te pille más cerca de casa.

Dicho esto, los Esencialistas siempre defendemos que conformarse con lo que se tiene es el camino directo a estancarse en lo mediocre, así que al menos en un tema con tanto impacto como este merece mucho la pena cuestionarse si hay alguna posibilidad de mejora. Nosotros al menos nos plantearíamos los siguientes puntos, en este orden:

  1. Lo más importante es sobrevivir. Vive y trabaja donde puedas y como tus circunstancias te permitan, sin culpa: la situación económica y laboral es la que es, y una vez que has optimizado tu vida al máximo, has hecho todo lo que estaba en tu mano. Eso sí, no dejes de estar atento a futuras posibilidades de mejora.
  2. Si tienes un trabajo fijo pero muy lejos, plantéate si cambiar de casa es viable. Mi límite mental es 1 hora de desplazamiento (aunque cada uno tiene el suyo). Con suerte, a veces vivir cerca del trabajo supone un ahorro, ya que no todas las zonas cuestan lo mismo. A lo mejor cambiando de casa puedes incluso ganar dinero con la diferencia – y ¡a invertir! 🙂
  3. Si cambias de trabajo o de oficina/ubicación con frecuenca, considera la opción de alquilar frente a comprar. Alquilar te da mucha más flexibilidad, y aunque en nuestro país todavía se ve como una opción inferior a la comprar, realmente es más cómodo en muchos sentidos. Comprar una vivienda propia a menudo es más un lujo o un capricho -el de tener tu propia casa- que una necesidad. Es decir, compra si te apetece, pero ten en cuenta el coste que supone, no sólo en precio si no en otros aspectos de tu vida, como el que estamos comentando
  4. A la hora de elegir un trabajo, ten siempre en cuenta el coste económico del desplazamiento de cara a evaluar el salario. Al menos valora el coste que te va a suponer en gasolina, coste del coche (si es que lo necesitas), precio del alquiler en la zona (por ejemplo, vivir en una gran ciudad es mucho más caro), y gastos derivados del coste en tiempo del desplazamiento (tener que pagar guarderías…). Prueba a restar los costes de desplazamiento del salario que te ofrecen y piensa si realmente la mejora salarial es tal
  5. Evalúa tu empleo a medio y largo plazo: qué proyección tienes, qué ganas a cambio del esfuerzo del desplazamiento. A veces merece la pena invertir algo de esfuerzo si vas a recibir alguna contrapartida. También es importante evaluar lo contrario: ¿te ves en ese trabajo, haciendo los mismos kilómetros, con el coste que te supone, dentro de varios años?
  6. Los Esencialistas siempre defendemos el uso del transporte público frente al vehículo privado, pero seamos realistas: a veces un coche reduce el tiempo del desplazamiento a la mitad, y hoy en día el tiempo no sobra. Si necesitas utilizarlo para desplazarte, optimiza ese coste. Un coche no sólo supone un gasto en gasolina: hay muchos otros costes asociados (en garaje, seguro…). Busca un coche barato y que consuma poco: si hay algo en lo que tenemos que darle la razón a Mr. Money Mustache, es que no tiene sentido transportar 70 Kg en forma de humano y 2 toneladas de hierro en forma de monovolumen de 5 plazas para una sóla persona.
  7. Ten en cuenta el impacto ambiental de desplazarte. Probablemente lo haces quemando combustible fósil, contaminando el aire de la ciudad en la que vives y agotando los recursos del planeta. El coste del desplazamiento no siempre es sólo dinero, hay que tener en cuenta las externalidades. Pensar esto tal vez te motive a usar alternativas más limpias, y quizá incluso más económicas
  8. Si es posible, plantéate trabajar desde casa, al menos algunos días a la semana. Esto depende mucho del tipo de trabajo que tengas, y de la empresa para la que trabajes, y seguramente sea más sencillo si trabajas por cuenta propia. Mucha gente prefiere ir a la oficina para tener un trato más cercano con sus compañeros o clientes, pero realmente con un par de días por semana es suficiente y con eso ya estás ganando mucho
  9. Y finalmente, si no tienes más remedio que desplazarte, aprovecha el tiempo y haz actividades que en otro caso te ocuparían tiempo después del trabajo. Puedes mejorar tu formación leyendo o escuchando cursos, podcasts, charlas TED… a día de hoy hay una increíble cantidad de información gratis que puede ayudarte, entre otras cosas, a estar más cualificado para encontrar un trabajo más cerca :). Nuestras recomendaciones: con algunas aplicaciones como iVoox o PocketCasts puedes descargarte podcasts en casa y luego escucharlos offline. Hay podcasts sobre Independencia Financiera, como FIRE Europe o los de Mad Fientist (en inglés). También te recomendamos el podcast de Ángel de Vivir al Máximo, Una Vida a tu Medida

Y tú, ¿cómo te desplazas hasta tu trabajo? ¿Tienes la enorme suerte de vivir cerca o poder ir andando? ¿Cómo sobrellevas los desplazamientos largos? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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