Black Friday: ¿comprar o no comprar?

Si vivís en el Planeta Tierra, supongo que ya sabréis que se acerca el Black Friday. Lo que hace unos años era un término que no significaba nada fuera de EEUU, ahora se ha convertido en una especie de orgía de consumismo desenfrenado que empieza a primeros de Noviembre y va en aumento hacia un nivel absurdo hasta el día clave, el 29 de Noviembre este año (va cambiando).

Entre los miles de mails y campañas anunciando ofertas de todo tipo -en un intento desesperado de separarte de tu dinero- hay también muchas voces que llaman a no comprar nada en esta fecha tan comercial, especialmente entre los medios que apoyan un estilo de vida minimalista y sostenible:

  • Alba Sueiro Román, por ejemplo, recomienda en este artículo no hacer rebajas si tienes una marca responsable
  • En Infantopía también abordan este tema desde la perspectiva de la crianza minimalista
  • En su Instagram, Marta de Plantea en Verde nos recuerda que si hay alguna relación entre compras y felicidad, es inversamente (y no directamente) proporcional

 

En fin, como aquí somos mucho de argumentar y razonar antes de tomar decisiones, a continuación os damos nuestros motivos a favor y en contra de comprar en el Black Friday, para que decidáis de acuerdo a vuestra situación y vuestra conciencia.

¿Por qué no comprar en el Black Friday?

Porque es un evento que materializa el consumismo más descarnado, la compra impulsiva y el gasto sin criterio. Tienes la opción de no comprar nada a modo de protesta contra una sociedad basada en esta idea que es destructiva en sí.

Porque los que hacen ofertas en este día son normalmente las grandes empresas y las multinacionales. Sí, precisamente esas que hacen un uso indiscriminado de recursos y que basan su negocio en la venta a gran escala, sin tener en cuenta su impacto en el planeta e ignorando las condiciones de las personas que producen aquéllo que ellos venden. Y que además suelen trasladar sus descuentos a los individuos más débiles de la cadena, recortando los beneficios de los productores de materias primas o de las fábricas en países desfavorecidos. Las marcas sostenibles y los productores responsables normalmente no pueden permitirse hacer este tipo de descuentos tran agresivos, ya que su negocio de esta manera a veces ni siquiera sería rentable.

Porque como buenos Esencialistas creemos que la compra impulsiva y porque sí no tiene sentido, ya que complica tu vida en lugar de simplificarla, perjudica tus finanzas personales y te hace perder el foco sobre las cosas que de verdar importan (y que, curiosamente, no suelen ser materiales). Acumular más trastos sólo porque son baratos (si no los necesitas, realmente lo que son es muy caros) va en contra de todo lo que defendemos ya que ni es minimalista, ni es sostenible, ni favorece tu ahorro ni te ayuda a avanzar hacia el objetivo de Independencia Financiera. Un combo ganador, vamos.

¿Por qué comprar en el Black Friday?

Porque del mismo modo que intentamos desincentivar la compra impulsiva, sí apoyamos las decisiones de compra meditadas y reposadas. Si hace tiempo que tienes una necesidad, has valorado alternativas y has decidido ir adelante con tu decisión de compra, tal vez puedas encontrar buenas ofertas que te ayuden a ahorrar en algún producto que de todos modos ibas a comprarte.

Porque asegurar que todas las compras sean absolutamente sostenibles y todos los productos cumplan con todos los criterios y estándares de ecología y sostenibilidad no es realista. Al final siempre acabarás comprando algo a alguna multinacional, porque no tienes una alternativa que te convenza o no te la puedes permitir. Si vas a comprarte el robot de cocina del Lidl, al menos puedes pagar menos de lo que pagarías si lo compraras en otra fecha, y menos dinero que se lleva Lidl, más para tu bolsillo (seguro que eres capaz de dar un uso a ese dinero mucho más ético que ellos).

Porque realmente sí hay marcas sostenibles que hacen ofertas en el Black Friday, a veces porque se lo pueden permitir y otras veces porque realmente sí les reporta un beneficio hacer su producto un poco más accesible puntualmente. Aprovechar una oferta te puede ayudar a conocer productos que normalmente no puedes costear, usarlos, recomendarlos y ayudar a hacerlos más conocidos, ya que uno de los problemas de las marcas responsables es que a veces no se habla de ellas fuera de círculos especializados.

¿Y nosotros?

Pues la verdad es que no creemos que vayamos a comprar nada en el Black Friday de este año. En nuestro caso no es por activismo ni nada muy noble, sino simplemente porque no necesitamos comprar nada. Y los Esencialistas somos así de locos, si no necesitamos algo no lo compramos. Bueno, ayer compramos un abrelatas, que la semana pasada por poco nos quedamos sin cenar por no tener uno. No sé si cuenta.

Y tú, ¿tienes pensado comprar algo en el Black Friday este año? Si no vas a comprar nada, ¿cuáles son tus motivos? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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